Aún así, voten

Quiero decirles que la semana pasada ejercí mi derecho al sufragio, emitiendo por correo el voto para las elecciones europeas que se celebran este domingo 25 de mayo.

Mi voto fue para que el candidato socialista Martin Schultz pueda ser el nuevo presidente de la Comisión Europea. Tras el desastre que han supuesto estos anhos bajo la batuta derechista de Jorge Durão Barroso, para el que pidieron el voto el inefable José Luis Rodríguez Zapatero y su edecán José Blanco, necesitamos cambiar la orientacion ideológica de la futura Comisión Europea, visto los errores cometidos por la dirección conservadora desde hace 10 años al frente de Bruxelas.

Desde mi punto de vista, el único cambio factible, el único grupo parlamentario que puede tener un diputado más que el Partido Popular europeo, es el grupo de los socialistas europeos. Por eso, poniéndome una pinza en la nariz, cogí la papeleta del PSOE y la metí con mi certificado censal en el sobre dirigido al presidente de mi mesa electoral. Creo que los socialistas son el único cambio posible y factible hoy en Europa. Otra cosa es en otros niveles más próximos, ahí sí que nuestros votos pueden suponer un vuelco a lo que estamos acostumbrados y provocar el cambio que necesitamos.

Como nunca me canso de decir, quiero cambio y por eso mismo, prefiero a Martin Schultz que a Jean-Claude Juncker. Y hay una sola cosa que le pido a los socialistas si ganan estas elecciones: que acaben con los paraísos y con el fraude fiscal, solo una medida así ya justificaría su presidencia como éxito.

No dejen de votar por favor, sea a quién sea, el voto es un instrumento necesario, aunque no el único, para forzar el cambio.