Fiascos y más fiascos 2

¿Dónde quedan los grandes proyectos de Abel?

Érase una vez una ciudad que pasó de ser la número 1 de renta y PIB per cápita en Galicia en 2005 a situarse como tercera o cuarta en Galicia en 2015. Esa misma ciudad tenía más de 30.000 parados, y por primera vez en su historia, no crecía demográficamente, es más, por primera vez eran más los vigueses que se iban a vivir y trabajar fuera, que los foráneos que escogían Vigo para vivir y trabajar. Esa ciudad se llama Vigo y la dirige un alcalde, Abel Caballero, encantado de su relación con las élites que marcaron el declive de la ciudad. Apadrinó como doctor honoris causa a un tal Gayoso, que hundió Caixanova. Jugaba al tenis y era amigo de Manuel Fernández de Sousa, el hundidor de Pescanova que engañó a 20.000 accionistas. Cedió locales a la mujer de Manuel rodríguez, dueño de Rodman, que vendió su empresa a un chino perseguido por corrupción y delitos económicos. Este gran prócer hijo adoptivo de la Coruña prometió cambiar la ciudad con los siguientes proyectos:

- El pirulí de Jean Nouvel, cuando estaba en el puerto, al que acompañó de una Disneylandia en la zona de las Avenidas con pasaje submarino acristalado, y para rematarlo con un centro comercial en Beiramar.

- La reforma de la Praza do Rei, el Concello y la ladera del Castro, que le fue confiada en forma de maqueta y dibujo al gran arquitecto Rafael Moneo, que no hizo sus trabajos gratis, sino a cambio de una cantidad de dinero. En este proyecto el gran Abel llegó a buscar socio empresarial y el elegido, como no, fue una empresa inmobiliaria de Gayoso y Caixanova, Raminova. No solo no se movió un papel sino que Caixanova desapareció y Raminova liquidada.

- La grandiosa playa de Samil fue recuperada en dos ocasiones sobre el papel por nuestro prócer, acompañado de su discípula Elena Espinosa. Samil sigue igual, eso sí, hicimos un chiringuito nuevo de algún conocido sobre ese arenal que íbamos a liberar y regenerar.

- Pero quedaba el último cartucho: la gran y estupenda estación del AVE con centro comercial, campo de fútbol incluido en la terraza para el modesto Casablanca. Aquí el socio escogido por nuestro visionario era el ministro Blanco, el que se olvidó de declarar puerto nodal al puerto de Vigo mientras Abel tragaba. Como Abel y Blanco son de pueblo, se hicieron las Américas para buscar otro premio Pritzker para su fastuoso proyecto, Thom Mayne. Ahora sabemos que el concurso para ese proyecto ha vuelto a quedar desierto, vamos, que no hay quien se quiera arriesgar a poner dinero en la milonga.

Por el camino, Abel consiguió que por primera vez suspendieran el Plan General de Ordenación Municipal, por defectos graves en la tramitación.

Pobre Abel, pobre Vigo, pero todo esto es cierto y los vigueses y sus altavoces callan, la oposición se hace desde estas páginas y algunos juzgados. Así, así se hundió el Titanic.

Ni Samil respeta 3

¿Recuerdan las veces que el señor Abel Caballero y su alumna y protegida, la señora Espinosa, a la sazón ministra de Medio Ambiente, nos prometieron que se cumpliría el programa socialista y el plan general para recuperar el sistema dunar de Samil, que es la única forma, como hicimos en 1992-94 otros en O Bao, de garantizar la playa para futuras generaciones?.

Pues bien, dónde dijimos digo, diremos diego, costumbre más que arraigada en este señor. Ayer se publicaba en la Voz de Galicia el cambio de planes del gobierno municipal sacando a concurso la concesión de un local, cambio que el señor Caballero no ha querido aclarar. Le hace así un favor al gobierno del PP, porque si se hace nueva concesión en Samil, no se pueden recuperar las dunas, con lo cual no es necesario reservar fondos del estado para hacer la inversión. ¿Tendrá esto algo que ver con el inédito acuerdo entre el PSOE y el PP sobre los presupuestos de Vigo?. Lo peor, sin duda, es que incumple el plan general que el mismo Abel Caballero aprobó y el programa que los socialistas defendemos desde hace más de 15 años para Samil. ¿Y por qué hace eso?, ¿recuerdan quién fue el adjudicatario inicial de la cafetería del Auditorio Mar de Vigo?, Oh Vigo! y su propietario son conocidos colaboradores en el acarreo de votantes ignotos en las asambleas del PSOE vigués. Cuando se cierre la adjudicación, recuerden buscar el adjudicatario final de la nueva barbaridad que se hará en Samil, esta vez en el siglo XXI, y sabrán cuál es el precio de este patrimonio inmaterial de la ciudad para este alcalde que nos miente.

Necesitamos no perder ni la memoria ni la razón, por eso queremos cambio, para recuperar Samil como playa y no como negocio para la hostelería.