Aprendamos 1

Cuando usted lea esto, habrá finalizado el 28 congreso de la Asociación Internacional de pediatría en Vancouver, y tres han sido las lecciones que he aprendido aquí.

La primera y la más importante es que la prevención, y sobre todo la consideración de los aspectos ambientales que afectan a la salud serán cada día más importantes. Si hace 100 años las fiebres tifoideas mataban niños y la solución vino por el saneamiento de las aguas residuales y el acceso a agua potable, en el presente y en el futuro acabar con la contaminación, usar energías limpias, alimentos sanos, ayudarán a preservar la salud de la población tanto o más que las altas tecnologías.

En segundo lugar, el mundo es terriblemente diverso y desigual, pero es un sólo mundo, un solo planeta. Zika, ébola no son solo un problema de África o América Latina. Justo estos días las autoridades sanitarias estadounidenses reconocieron los primeros casos de Zika en Miami. Las amenazas a la salud son globales, debemos construir respuestas globales y la enfermedad no respeta frontera política, ni barreras geográficas, ni clases sociales, razas, religiones o lenguas. El riesgo de enfermar es global y multifactorial. La desigualdad es además un factor de riesgo global.

Por último, la pobre influencia de Vigo, Galicia y el mundo. En estos días la comunidad pediátrica de Galicia no existió, de Vigo estaba solo yo, y entre más de 120 miembros del cuadro de honor, solo había un español. Los mandarines que manejan la pediatría española y gallega en provecho propio, en alianza con los poderes de la industria farmacéutica, no se preocupan por la ciencia, por los nuevos retos de la salud de nuestros niños y niñas. Ellos a hacer caja.

Y para terminar, las aceras de Vancouver, vulgares losetas al lado de las de Vigo, pero Vancouver está en el mapa del mundo y está considerada como una de las mejores ciudades para vivir en todas las clasificaciones que se hacen anualmente. Por cierto, Vancouver no llega a 700.000 habitantes y en esa lista hay ciudades de tamaño similar a Vigo. Aprendamos todos, yo el primero, que Vigo no está en el mapa y que hay ciudades incluso más hermosas.

Vancouver_aceras

Salvemos el Hospital Álvaro Cunqueiro

Un hospital puede durar siglos, que se lo digan a la Pitié-Salpêtrière de París, al hospital Karolinska de Estocolmo o a cualquiera de los hospitales de Londres. Los gobiernos en democracia en España tienen una duración media de 8 años, con casos extremos como Felipe González a nivel nacional o algunos gobiernos autonómicos.

En Vigo, el hospital más antiguo es el Hospital Municipal que nos ha sobrevivido a muchos alcaldes. Hoy está transferido al Servicio Gallego de Salud desde 1994, siendo el que suscribe alcalde de la leal y noble ciudad. El otro hospital por antigüedad es el conocido como Pirulí, Xeral desde la década de los años 80 coincidiendo con la gestión socialista del INSALUD. El hospital del Meixoeiro se puso a funcionar en noviembre de 1989 tras una dura batalla para su construcción en la que participé como concejal de Sanidad que convenció al ministro Lluch de que había que hacerlo, además de ampliar el Xeral y no comprar Povisa. Los alcaldes que más han durado en Vigo en el siglo XX alcanzaron los doce años, algo que ahora el actual va camino de empatar. Con estos datos lo que quiero demostrar es que un hospital puede servir a más de 5 y de 6 generaciones de ciudadanos, mientras son raros los gobiernos democráticos que duran más de 12 años.

Los hospitales, como los trabajadores de la salud, tienen un capital fundamental: la reputación. Pues bien, los vigueses tenemos un problema con el Hospital Álvaro Cunqueiro, que iba a ser la esperanza de una asistencia sanitaria de altísima calidad y se está convirtiendo en una pesadilla para la gente que trabaja allí o tiene que ser atendida en él. Esta mañana, una cardiópata decía en la unidad de reanimación del Hospital Meixoeiro cuando le comunicaban que iba a ser traslada al Hospital Álvaro Cunqueiro para terminar su tratamiento: “por favor, déixenme eiquí, eu prometo que non fago nada, non molesto”. ¡Bravo queridos, lo han coseguido!, entre los que pusieron en marcha un traslado apresurado y escogieron un sistema de concesión que no comparto, los intereses corporativos de los que ven peligrar sus aspiraciones y privilegios con una unificación funcional y los legítimos opositores al actual gobierno de la Xunta desde la oposición política, los sindicatos y movimientos sociales, nos estamos cargando el capital fundamental del hospital: su fiabilidad y su capacidad para inspirar confianza.

Miren, esa situación ya la viví cuando a finales de los años 90 tuvimos varios casos de contaminación por Aspergillus en el hospital Meixoeiro. Había un gobierno de la Xunta del PP y era gerente del meixoeiro el doctor Cayetano Rodríguez Escudero, actual concejal del gobierno municipal del alcalde Abel Caballero. En aquel momento, el alcalde de Vigo con mayoría absoluta era el señor Manuel Pérez, del PP, y recaía en mi persona la jefatura de la oposición socialista en el concello de Vigo. Ni a mí ni al doctor Cabrera, compañero del grupo municipal socialista, se nos ocurrió disparar contra la reputación del hospital, que sufrió y tardó años en recuperar su buen nombre. Pues ahora, con el Álvaro Cunqueiro, estamos consiguiendo que los pacientes tengan miedo a usarlo y así no hacemos nada positivo para la sanidad pública de esta ciudad y su área sanitaria, y más si se hace con mentiras, medias verdades y demasiadas ambiciones políticas personales.

Así esta ciudad ni va a más ni a mejor, y las elecciones y los gobiernos pasan. Los hospitales se quedan.

¡Qué horror los errores de la Xunta con Vigo!

Ha tenido lugar la manifestación de los ciudadanos de Vigo contra el nuevo mapa sanitario de Galicia. Ha sido un éxito. Mis amigos, familiares y compañeros, todos estuvieron allí.

¿Cómo se puede ser tan torpes?, ¿cómo se puede ser peor que el bipartito en materia de sanidad en Vigo?. La respuesta no se apellida Mosquera, se apellida Núñez Feijóo y así como acertó con el astillero Barreras, no cumple con las expectativas en este tema de su agenda.

Dejen de jugar con la salud

Salimos de una batalla y nos vemos obligados los ciudadanos de a pie a meternos en otro conflicto en el sistema de salud.

Afortunadamente la marea blanca ha conseguido parar el intento del PP en la comunidad autónoma de Madrid de privatizar parte de los hospitales y centros de salud. Pero ya tenemos que ponernos a defender algo que lleva 40 años funcionando bien: el programa de Médicos Internos y Residentes (MIR) que, previo examen igual para todos, permite escoger a los estudiantes de medicina, psicología y farmacia la plaza donde especializarse en la red del servicio nacional de salud. Vean el vídeo que el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina ha preparado sobre el real decreto que pretende poner en marcha el gobierno del PP sobre esta cuestión. Como he sido MIR de pediatría por oposición, apoyo a nuestros compañeros estudiantes frente a este nuevo atentado a la igualdad y a la calidad en el sistema de formación de médicos especialistas.

Decía Hipócrates “primun non nocere”, primero no hacer daño. Que el PP saque sus sucias manos del sistema MIR, que no lo fastidie porque más de 100.000 especialistas formados somos una prueba de que ese sistema funciona bien para la sociedad española y para los profesionales de la salud.