Salvemos a gente decente

Soy miembro de Amnistía Internacional desde principios de los años 90. En Galicia ayudé a fundar Médicos del Mundo, trayendo a Pilar Estebánez a hacer la primera presentación pública en Vigo de esa ONG. No sé si tengo creencias religiosas pero lo que sí se es que lo que importan son las personas.

Me parece indigno que el estado español no acuda en ayuda de los misioneros y misioneras españoles abandonados en Monrovia, capital de Liberia y más cuando hoy se ha confirmado, en un caso, que está afectado por la infección del virus Ébola y desea ser repatriado para tener una asistencia digna. EEUU ha hecho eso mismo hace 72 horas con dos ciudadanos americanos en la misma situación. En numerosos casos de compañeros solidarios de ONG en África, el gobierno español ha pagado rescates y fletado aviones para traerlos de vuelta. Es de humanidad y justicia salvar a estos cinco seres humanos y conciudadanos abandonados en el hospital San José de Monrovia. Espero que sus creencias personales no sean una explicación para que el estado español no vaya en su auxilio, ya, inmediatamente, por nuestra dignidad como sociedad humana, por nuestra obligación como estado con nuestros conciudadanos.

El cambio es tratar a todos por igual, los religiosos de Monrovia y los que acuden a los campamentos del Polisario o los médicos de Kenia. Un estado igual con derechos y obligaciones iguales para todos.

Actualización: escribo esto a las 6 de la maönhana. Acaba de salir un avión medicalizado para recoger, y aquí viene mi indignación, solo a Miguel Pajares. Estos genios de nuestro gobierno van a dejar tirados allí a los otros religiosos y religiosas del hospital San José. Al menos hay dos religiosas contagiadas, cuya repatriación había sido pedida por la ONG para la que trabajan todos.
Con perdón, nos merecemos un gobierno de gente normal.

Portugal es diferente 3

Leyendo las informaciones de los últimos días sobre el escándalo y estafa del grupo Espírito Santo en Portugal, verán que la política, en el fondo, no se trata de ser de derechas o de izquierdas, sino que las personas que la ejercen sean decentes o indecentes.

Ricardo Salgado, jefe del clan familiar Espírito Santo, era conocido como DDT o “dueño de todo”. Fue el asesor del primer ministro socialista Jose Sócrates, al que convenció para pedir el rescate de la troika, ese rescate que tanto dolor y miseria ha causado al pueblo portugués. Mientras le decía a los portugueses que vivían por encima de sus posibilidades, el estafador de Ricardo Salgado generaba un agujero negro de 7.000 millones en su grupo empresarial. Ahora, un gobierno de derechas lo ha apartado de la dirección del BES, segundo banco portugués. En su última jugada, intentó colocar al frente del BES a un viejo conocido de los españoles, Alfredo Sáenz, el banquero condenado por los tribunales españoles y que el gobierno socialista de Zapatero indultó. El gobierno conservador de Santos Coelho no aceptó la componenda.

Como se puede comprobar, cada vez que el poder político se mezcla con las finanzas, paga el pueblo. Por eso digo claramente que nuestro adversario es el poder financiero, esas élites que se preocupan de sus privilegios y condenan a la sociedad a la desigualdad creciente. Es una cuestión de ser igualitarios y decentes, otro ejemplo reciente de indecencia de las élites lo tienen con la confesión hecha por el expresidente Jordi Pujol. El cambio democrático es acabar con esas prácticas y moralizar la vida pública. Ni más ni menos.

De rescate en rescate

Tomen nota de lo que está pasando con las concesiones que hizo el estado para la construcción y explotación de las autopistas de cuarta generación. En el mejor de los casos, como ustedes pueden leer en diversos medios, 2.600 millones de euros pagaremos los españoles como resultado de concesiones mal hechas por el gobierno de José María Aznar (PP), que la dejadez y entreguismo ante las grandes constructoras del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) consolidó.

Esto es lo que va a pasar en Vigo con el Auditorio Mar de Vigo, que mal adjudicó Corina Porro (PP) y remató Abel Caballero (PSOE) para hacer feliz al señor Julio Fernández Gayoso. Entre 30 y 50 millones de euros que pagaremos los vigueses después del 24 de mayo de 2015, tras las próximas elecciones municipales en Vigo. ¿Entienden ahora este abrazo feliz que estamos viendo en Vigo estos días entre PP y PSOE con motivo de los presuspuestos de la ciudad?. Argucias para tapar sus miserias. Ellos se casan, el pueblo de Vigo paga sus errores y algunos se hacen ricos. Otro motivo para el cambio democrático de estas élites dirigentes que son la cara y la cruz de la misma moneda: vivir a cuenta de Vigo y los vigueses.