Las primarias no pueden ser una coña

Llevo muchos años, más de quince, defendiendo las elecciones primarias abiertas obligatorias por ley para todos los partidos. Un buen modelo pudiera ser el que existe en Chile.

Defiendo las primarias abiertas porque es, junto con la limitación de mandatos, el cambio de la ley electoral y la ley de financiación de los partidos políticos, el único modo de regenerar el sistema democrático reresentativo en España. Se trata de quitar poder y recursos a los aparatos, a los profesionales de la política, y devolverle la voz y el poder a los ciudadanos, paso necesario para renovar la política y los políticos en España.

El fraude cometido en Andalucía y el dedazo que se prepara en Galicia son un error para el PSOE y para todos los progresistas. Recuerdo la mentira de José Blanco y Rodríguez Zapatero, cuando en el congreso socialista del año 2000, dijeron que el PSOE que ellos defendían era el partido de las primarias. ¡Mentira!, con ellos en Vigo no se pudo votar nunca como habíamos hecho en 1998 para elegir al candidato a la alcaldía. Blanco marcó con su dedo primero a Ventura Pérez Mariño y después a Abel Caballero. Ese mismo dedo metió en las listas de Madrid a los dos traidores del “tamayazo”, que le robaron la presidencia a la izquierda y dieron paso a Esperanza Aguirre.

Me da pena que nos hagamos trampas a nosotros mismos, así no hay futuro y los ciudadanos darán la espalda a los que quieren primarias de “coña”. Veremos a los ciudadanos dando la espalda a los que hacen trampas y votando en las urnas por un cambio democrático.