El día de la vergüenza 2

Va a hacer pronto siete años. Fue el día de la vergüenza para la ciudad de Vigo. Era el 9 de febrero del 2010, y ya sabíamos que había decenas de miles de vigueses y de gallegos engañados y estafados por Caixanova en el timo de las preferentes. Sabíamos que desde el año 2000 se había metido la caja en más de 150 empresas inmobiliarias, con socios sospechosos y en sitios peligrosos fuera de Galicia… Pero además también se había deslizado por las inversiones especulativas en energías fuertemente primadas por el Gobierno Zapatero, y para rematarla estaba en bolsa en compañías conocidas como chicharros que había fundado un secretario de Estado. Y aún así, las fuerzas vivas se manifestaron contra la fusión de las cajas.

Dicen las sentencias de la Audiencia Nacional y la del Supremo que desde el 2004 se había creado en Caixanova un agujero superior a 3.500 millones de euros gracias a la gestión del grupo capitaneado por don Julio (no se rían, le gustaba que sus subordinados le llamaran así…).

¿Y nuestros próceres? Se lo dije a Touriño, a Pepe Blanco, a Caballero… Miraban para otro lado. Julio era su amigo. ¿Y el banco de España? Presionado por Pepe Blanco. «Julio es mi amigo», me decía. En el caso de Caballero, mucho más. Cuando salió del ministerio, don Julio lo empleó como profesor a tiempo parcial en su escuela de negocios, porque don Julio era el dueño de la caja desde los años sesenta. Solo un torpe chico del Calvario intentó hacer el cambio en 1993, pero fracasé. Ya en 1993 hubo que hacer virguerías, porque la burbuja de los barcos pesqueros -más de 100 parados en los muelles, sin caladeros donde pescar- provocó un agujero de 2.000 millones de pesetas de aquella en Caixavigo. Nos salvaron Manuel Marín y Europa. Pues a los vigueses, Caballero, las agencias de publicidad habituales, las terminales mediáticas lubricadas y los comités ad hoc de compañeiros de viaxe reclutados mediante favores les decían que nuestra caja estaba fetén, que la enferma solo era la del norte, que tenía 5.000 millones de agujero por una gestión aún peor que la nuestra.

Gayoso no fue a la manifestación. Delegó en su padrino de doctorado, Abel Caballero, y la caja pagó la factura de la fiesta. Y si algo quedaba… sin problema: estaba la publicidad del Concello. Fue un éxito para ellos, fue la peor solución para Vigo. Perdimos sede, puestos de trabajo centrales, capacidad de decisión como ciudad, pérdidas patrimoniales. Pero Gayoso fue presidente y Pego, director general. Caballero, alcalde, con disfraz de viguista… De aquel polvo viene este lodo de nuestro declive como ciudad.

El jueves fue solo el principio de la guinda. Ingresaron en la cárcel porque no quieren devolver una pequeña parte de lo que nos robaron con sus escandalosas pensiones, la de Gayoso como la de Méndez, con la diferencia de que esta última la aplicaron legalmente. Estamos ante gentes que miran más por sus intereses que por los intereses del común, de la gente. No vi al Concello de Vigo moviéndose igual por las preferentes o los desahucios, o los cierres de empresas.

Fue un momento para la vergüenza, por eso no estuve allí, por eso lo denuncié, y por eso puedo pedir que, si Vigo quiere volver a liderar Galicia, tiene que cambiar de actores y de políticas públicas. Incluso me atrevo a más: no volveremos a ser una ciudad inteligente del siglo XXI si no buscamos una fórmula para resituarnos en el mapa financiero. Y para eso sobra victimismo, y nos falta inteligencia y decencia en nuestras élites viguesas.

Termino: si Caballero fuera digno y valiente, como debe ser el alcalde de la muy leal ciudad de Vigo, debería ir a A Lama a ver a su ahijado de doctorado. Por sus actos los conoceréis.

(Artículo de opinión publicado hoy en La Voz de Galicia)

La complicidad de las élites 6

Los recientes informes de los técnicos del Banco de España sobre la estafa masiva de venta de acciones de Bankia viene a demostrar lo que venimos denunciando desde hace algunos años en esta página sobre la absoluta complicidad entre las élites políticas, económicas y mediáticas en el saqueo y rapiña de la economía y el patrimonio de la sociedad española.

Cuando se vendieron preferentes a pobres jubilados, analfabetos, trabajadores manuales, minusválidos, los que tenían que controlar que no se produjeran abusos eran Miguel Ángel Fernández Ordóñez, militante de PSOE y presidente del Banco de España, y Julio Segura, ex militante del PC y nombrado por el PSOE para presidir la CNMV. Dos hombres de la izquierda y un gobierno socialdemócrata de Zapatero y José Blanco toleraron una burla y apropiación masiva de rentas de los trabajadores. Y son los mismos protagonistas los que le cubrieron las espaldas al inmoral de Rodrigo Rato y al golfo de Blesa aprobando y jaleando la venta de acciones de Bankia a más de 337.000 pequeños accionistas que fueron estafados gracias a unas cuentas y una contabilidad falsa.

Aquí en Galicia pasó lo mismo. Las presiones de José Blanco y Abel Caballero llevaron a que Miguel Ángel Fernández Ordóñez le dijera al presidente Feijóo que solo se haría la fusión si tragaba con Gayoso como jefe de la nueva entidad fusionada. Feijóo tragó y la fusión que Caballero definió como una absorción terminó costando más de 10.000 millones y tres mil empleos porque Méndez y Gayoso tenían toda la basura de crédito a sus amigos escondida en los cajones que el Banco de España no abrió desde 2004 a cambio de favores y privilegios, no sólo a las cúpulas del Banco de España y del gobierno y partido socialista, sino también a los propios técnicos encargados de la supervisión y a los auditores, que vaya casualidad, siempre el mismo, Deloitte.

Mierda y más mierda. Es el momento de limpiarla y es el momento de que el 24 de mayo Caballero y sus cómplices por acción y omisisión del BNG y el PP paguen en las urnas el saqueo de una caja de ahorros que era del pueblo Vigo desde hacia mas de 100 años y que ni las guerras ni corporaciones de todo pelaje fueron capaces de hundir. Recuerden, hay que barrer democráticamente con votos estas élites que han hecho tanto daño a tantos siendo ellos tan pocos.