La prensa libre 3

Una de las condiciones de la democracia, además de la separación de poderes, las libertades publicas y el respeto por los derechos humanos, es que exista una prensa libre capaz de decir lo que piensa, aunque eso no guste al poder.

Acabo de pasar unos días en New York camino del congreso mundial de pediatría en el que participaré, y he tenido ocasión de leer diariamente el diario The New York Times. Con independencia de las críticas que el periódico y sus articulistas hacían de cada evento, me llamó la atención que todos los días, y aquí debajo tienen la foto correspondiente al día 16 de agosto para probarlo, en la página 2 de todos los ejemplares se inserta una sección de corrrecciones, donde el periódico informa de los errores que han podido detectar por sí mismos o por alguien del público entre las informaciones publicadas en días anteriores por el medio. Y lo hace todos los días, y rectifica informaciones de portada o incluso exclusivas pasen los días que pasen.

NewYorkTimes_Correciones

Da la casualidad que la semana pasada mande una corrección a un periódico de Vigo sobre una información falsa en torno al MARCO. Llegué a hablar con el director, que me reconoció el error de la periodista que había publicado una falsedad dicha por un ciudadano, y me dijo que rectificaría. Han pasado diez días y nada. Ya no les cuento las mentiras que Caballero y sus cómplices dicen diariamente en letra impresa o en programas audiovisuales y que no se rectifican, aún sabiendo que son mentiras flagrantes.

En Vigo hay democracia, pero de muy baja calidad y corrompida por la factura de la publicidad institucional del Concello y contratistas, que salvan las cuentas de resultados de unos medios débiles económicamente y donde es excepcional la crítica razonable y racional al estado de las cosas públicas en nuestra ciudad. Tambien el cambio es conseguir una democracia de más calidad y por eso estamos aquí