Distintas varas de medir 1

Vengo de estar unos días en Israel coincidiendo con congreso profesional de gastroenterología. Allí, el día 12 de Junio, fueron secuestrados unos adolescentes judíos en territorio proximo a Hebrón, la ciudad palestina más grande. Una diputada del partido árabe de izquierdas presente en la Knesset, el parlamento israelí, opinó que los secuestradores de los jóvenes judíos no eran terroristas, en contra de la opinión mayoritaria del pueblo judío, que ven en este secuestro y posterior asesinato la mano de Hamas. Sorprendentemente para los estándares a los que estamos acostumbrados en este país, no ha sido destituida, no ha sido procesada, la policía incluso le puso protección para que no pudiera ser agredida o molestada por los radicales sionistas.

Acabo de saber que Nicolas Sarkozy , presidente de Francia hasta mayo de 2012, tras pasar 19 horas declarando en una comisaría de la policía en Nanterre, acaba de ser imputado por un delito de trafico de influencias e información privilegiada. Con una ley como la del aforamiento de Juan Carlos de Borbón, esto no hubiera pasado, y de acuerdo con la opinión de algunos tribunales y periódicos españoles, si un diputado o diputada del congreso dijera algo similar a la diputada israelí, seria vilipendiada e incluso procesada. ¿Ven esta es la diferencia entre una democracia madura y un democracia que se puede mejorar?.

Yo me apunto al cambio de una democracia donde libertad e igualdad de derechos y deberes sea una realidad para todos, no una ficción o una realidad para unas pocas élites privilegiadas.

Dejen votar 1

Como algunos de ustedes habrán visto en V Televisión, ayer defendí que lo que nos estamos jugando, y para mí lo más importante, es si dejamos que las élites sigan decidiendo el futuro de España y nosotros, la ciudadanía, traguemos con lo impuesto.

Más importante aún que dirimir entre una monarquía parlamentaria y una república parlamentaria, para mí, está la cuestión de quién decide. Rajoy, Rubalcaba, Juan Carlos de Borbón y Felipe de Borbón y Grecia son los que deciden cuándo y cómo. Nuestro papel histórico, el del pueblo es ver, callar y obedecer. En resumidas cuentas, vuelta a tiempos pasados, a tiempos que creíamos olvidados, a tiempos de dictadura, feudalismo. Me resisto a ser un sujeto pasivo de una historia que me afecta y que deciden unas élites que han roto el pacto tácito de la transición: montamos un sistema de relaciones de poder que administraban ellos y nosotros, el pueblo, teníamos garantizado bienestar y libertad. El impacto de la crisis provocó que la élite dirigente sacrificara el bienestar y algunas libertades, por tanto nosotros tenemos las manos libres para reclamar nuestro derecho a decidir. Tengan el valor cívico de respetar las formas, un asunto de esta entidad no se puede resolver con diputados y senadores que voten como borregos.

Siguiendo la argumentación usada por el PSOE en el caso de la guerra de Irak o incluso ahora con la ley del aborto, exijamos que la votación de la ley orgánica aprobada ayer por el gobierno del PP, sea votada en secreto y nominalmente en ambas cámaras, Senado y Congreso. Si los aparatos elitistas imponen el voto público, es que ni ellos mismos se fían de sus acólitos y entonces demostrarán su falta de legitimidad.

El rey abdica y el PSOE claudica

La abdicación del rey era una oportunidad perfecta para llevar al taller la Constitución de 1978 y hacerle un buen arreglo, no sólo de chapa y pintura, sino también cambiarle el motor.

Definir un nuevo modelo territorial con un federalismo asimétrico que dé un trato distinto a Catalunya, Galicia y Euskadi; introducir más derechos y nuevas formas de participación política de acuerdo con las demandas de una sociedad que ha cambiado mucho en estos treinta y seis años, así como abordar democráticamente la forma del estado, sin tabúes y sin miedos, y resolver de una vez por todas el tema de las provincias y diputaciones. Estos serían, a mi parecer, los asuntos más prioritarios. Por supuesto, habría que someter tales cambios a la decisión soberana del pueblo mediante la convocatoria de un referéndum decisorio sobre el tema.

Desgracidamente, me temo que las élites políticas que nos gobiernan, una vez más, nos van a sustraer nuestro derecho a decidir en libertad nuestro futuro. Van a ser tan míopes como cuando decidieron, en secreto y a toda prisa en el verano de 2011, santificar el pago de la deuda como prioridad, error que no olvidamos ni perdonamos. El PP va a presentar un proyecto de ley orgánica para entronizar a Felipe de Borbón y Grecia, olvidándose incluso de la discriminación machista en la sucesión de la corona. Lo malo no es que cometa esta infamia a la democracia el PP, que además tiene mayoría absoluta para hacerlo, lo peor es que el PSOE vaya de palmero y se preste a ello. Este PSOE autista, mediocre, que se desangra electoralmente y que ya no defiende principios básicos democráticos, que no escucha a la gente y que corre el peligro, si vota a favor de la propuesta legislativa de la derecha, de cavarse su propia tumba. Miren por favor a Grecia y al PASOK. Me temo que ni debate interno va a haber y cada día, las generaciones más jóvenes, van a ver al PSOE como unos dinosaurios de la vieja clase política que no se enteró que España ha cambiado y que la mayoría de españoles de hoy no votó la Constitución de 1978, y que las nuevas generaciones desean nuevas conquistas democráticas para nuevos retos de ahora y del mañana.

No hay peor sordo que el que no quiere oír y la dirección del PSOE esta más preocupada de salvar su culo y sus privilegios que de responder a las aspiraciones de la gente corriente de nuestro país. Así iremos de victoria en victoria hasta el suicidio político final de la socialdemocracia.

Consideraciones, peculiaridades y comportamiento de nuestra monarquía

Comparto de nuevo con ustedes otro escrito del doctor Pillado Paradela, esta vez sobre la monarquía que nos “reina” desde hace demasiado y, como muy bien saben ustedes, algunos de sus miembros no destacan recientemente por un comportamiento acorde con su educación y “realeza”. Espero que les guste.

Estimados seguidores/as de esta página:

En principio, tengo que manifestarles que no soy monárquico, no me gustan los mandatarios que nos son impuestos sin consultar las urnas. Franco, entre muchas de sus barbaridades, nos legó (con el apoyo incondicional de los llamados “padres” de la Constitución), o mejor dicho, nos dejó impuesta la “herencia”de la familia Borbónica sin consultar con la soberanía nacional, que según la Carta Magna (título preliminar, artículo 1º, párrafo 2) reside en el pueblo español.

Como ustedes sabrán, a lo largo de la historia de España nuestro punto álgido ocurrió durante el reinado de Felipe II. Se llegó a decir que en el Reino de España no se ponía el sol: nuestras posesiones entre otras eran: México, toda América Central, también desde Venezuela hasta Argentina, Cuba, Filipinas, etc. Desgraciadamente, con los siguientes gobernantes empezó el declive: con Felipe III se expulsaron los moriscos de España (entre 1.609 y 1.616), hecho que tuvo unas graves consecuencias económicas, se calcula que fueron 300.00 personas las expulsadas. Luego, reina Felipe IV, más tarde Carlos II “el hechizado”, apodo debido a su retraso mental. Con Felipe V empieza a gobernar en España la Casa de Borbón (con la estimable colaboración y apoyo de nuestra vecina Francia), pasando por Alfonso XII y XIII entre otros, y así hasta la actualidad con Juan Carlos I.

Desgraciadamente en nuestra historia, la sucesión de la monarquía ha tenido duras consecuencias debido a que el heredero del trono en algunos casos no estaba capacitado ni física ni intelectualmente pero por el hecho de ser hijo del rey ocupaba el trono. Hay un caso muy flagrante: Juana la Loca fue reina de Castilla, Granada y de Aragón en 1.516, y también, como hemos dicho anteriormente, el de Carlos III dónde al ver su retrato uno se da cuenta de su discapacidad física y mental.

Me imagino que muchos de ustedes habrán visitado el Palacio de La Granja en Segovia. Entre otras sensaciones, además de su gran belleza y majestuosidad, se habrán enfadado mucho al ver con que lujo vivían los antepasados de nuestro actual rey (cuando el pueblo se moría de hambre), pero en mi visita me ha llamado la atención un enorme cuadro situado en el comedor principal donde está plasmada toda la familia de los Borbones. Tengo que decirles que al ver sus rostros se me han venido muchas cosas a la cabeza: algunas me las tengo que guardar por varios motivos, pero en cambio al ver su expresión diría que no me parecen de personas muy listas.

Para terminar quería hacer dos comentarios sobre el comportamiento en público de la Infanta Cristina y del Príncipe Felipe. Con respecto a la primera, tengo que decirles que no me ha gustado nada su sonrisa exagerada que mostró a la entrada de los juzgados de Palma, quizás nos quiso demostar que su proceso iba a ser una “pachanga” y que estaba segura de que iba a salir absuelta, pienso que cualquier ciudadano de este país, si es llamado a declarar como imputado ante su señoría, no se le ocurriría entrar sonriendo de esa manera, más bien lo haría con semblante preocupado y cariacontecido. Con respeto a Don Felipe, quería comentar su fea actitud cuando un empresario catalán se negó a darle la mano en una recepción oficial. En mi opinión, no debiera de darle mayor importancia al hecho, pero en cambio volvió tras sus pasos y le espetó: “debiste de haberme dado la mano”. Desde aquí le digo a su alteza que el detalle de tratar de “tú” y no de usted a un ciudadano, no es la manera más educada de hacerlo. Creo entender que los hijos del Rey fueron educados en un colegio privado y caro de Canadá (pagado con nuestros impuestos), pero al ver estos dos detalles de su comportamiento poco correcto, no estaría mal que volviesen a Canadá hacer un máster de reciclaje sobre comportamiento público y social y hasta me atrevería a decir que se hicieran con uno de los antiguos libros (hoy derogados por Rajoy) de texto sobre educación para la ciudadanía y les echaran un vistazo.

Igualdad

Por fin ha declarado doña Cristina Federica de Borbón y Grecia.

Hace 40 años era impensable que el dictador y su camarilla pasaran por un tribunal. Aquellos rebeldes con causa, uno de ellos el juez Castro, hemos conseguido que , aparentemente, la igualdad ante la ley parezca real. Cuando fui imputado siendo senador, renuncié al privilegio del fuero. Primer senador que lo hizo, y fui de buen grado. La señora Cristina de Borbón, a la que conocí hace 20 años en la botadura de un barco de Transmediterránea en Astilleros J. Barreras, debería haber ido desde el primer día.

Gracias juez Castro.