Dejen votar 1

Como algunos de ustedes habrán visto en V Televisión, ayer defendí que lo que nos estamos jugando, y para mí lo más importante, es si dejamos que las élites sigan decidiendo el futuro de España y nosotros, la ciudadanía, traguemos con lo impuesto.

Más importante aún que dirimir entre una monarquía parlamentaria y una república parlamentaria, para mí, está la cuestión de quién decide. Rajoy, Rubalcaba, Juan Carlos de Borbón y Felipe de Borbón y Grecia son los que deciden cuándo y cómo. Nuestro papel histórico, el del pueblo es ver, callar y obedecer. En resumidas cuentas, vuelta a tiempos pasados, a tiempos que creíamos olvidados, a tiempos de dictadura, feudalismo. Me resisto a ser un sujeto pasivo de una historia que me afecta y que deciden unas élites que han roto el pacto tácito de la transición: montamos un sistema de relaciones de poder que administraban ellos y nosotros, el pueblo, teníamos garantizado bienestar y libertad. El impacto de la crisis provocó que la élite dirigente sacrificara el bienestar y algunas libertades, por tanto nosotros tenemos las manos libres para reclamar nuestro derecho a decidir. Tengan el valor cívico de respetar las formas, un asunto de esta entidad no se puede resolver con diputados y senadores que voten como borregos.

Siguiendo la argumentación usada por el PSOE en el caso de la guerra de Irak o incluso ahora con la ley del aborto, exijamos que la votación de la ley orgánica aprobada ayer por el gobierno del PP, sea votada en secreto y nominalmente en ambas cámaras, Senado y Congreso. Si los aparatos elitistas imponen el voto público, es que ni ellos mismos se fían de sus acólitos y entonces demostrarán su falta de legitimidad.