Empresarios así; no, gracias

La dirección de la patronal gallega se va a renovar, bueno, mejor dicho, va a cambiar de cara, pero me temo que los empresarios emprendedores, que algunos habrá, no van a dirigir la Confederación de Empresarios de Galicia.

Esta organización estuvo a punto de desaparecer hace 12 años cuando la presidía el Señor Ramilo, y se produjo una evidente desviacion de fondos públicos previstos para formación,vean la noticia de lavoz. Ahora se va el Señor Fontenla, que tiene un pequeño agujero en su grupo empresarial de 40 millones de euros y el que llega es el Señor Fernández Alvariño que, créanme, no es un genio como empresario, es más, como concesionario de la SEAT en Vigo, estuvo a punto de desaparecer por una nefasta gestión.

En resumen, que en las instituciones empresariales y en las organizaciones sindicales, tenemos empresarios que no emprenden y trabajadores que no trabajan y que llevan liberados décadas… . Así, con dirigentes burócratas, mediocres y alejados de la realidad del día a día, estamos condenados a que los sindicatos y los empresarios se representen sólo a sí mismos, no a los trabajadores y emprendedores, abriéndose así una brecha mayor entre el país real y el país oficial. Necesitamos que el cambio también llegue a estas cúpulas y una nueva generación de dirigentes decentes, honrados, sin hipotecas, renueven el gran pacto social que necesita España y Europa para ganar competititividad y futuro en el siglo XXI. Cambio necesario y urgente de las élites que nos llevaron al foso de la crisis, pero cambio de verdad, no este simulacro.

Manual de economía para ciudadanos indignados

Para cambiar las cosas necesitamos ciudadanos comprometidos con conocimientos profesionales. Nos sobran profesionales de la mentira y la política como profesión.

Durante casi 10 años llevo siendo el pediatra en el centro de salud de Teis de los tres hijos de Ricardo Canosa. A lo largo de este tiempo, vivimos el ocaso de la socialdemocracia y el triunfo del pensamiento único. Recuerdo la gilipollez de Zapatero cuando dijo que bajar impuestos era de izquierda, el cheque bebé, la supresión del impuesto sobre el patrimonio, etc.

Ricardo acaba de publicar un libro cuyo título es “Manual de economía para ciudadanos indignados”, publicado por la editorial Giverny a un precio asequible y que explica muy bien por qué estamos dónde estamos, cómo hemos llegado a ello y las alternativas para salir de la crisis sin pisotear los derechos fundamentales de los ciudadanos y acabar con el estado del bienestar.Para abrir boca, os dejo este escrito que me ha permitido publicar como colaboración con está página web y que responde a una charla que pronunció en el Colegio de Economistas de Pontevedra.

En los últimos cuatro años hemos conocido infinidad de análisis sobre la crisis que estamos padeciendo, pero a mi modo de ver, ha habido un aspecto en el que no se ha incidido lo suficiente y es que esta crisis, supone la quiebra de los planteamientos teóricos del modelo neoliberal, que ha estado gobernando la economía mundial durante los últimos cuarenta años. Esto es así, por 2 motivos:
• En primer lugar, porque la crisis supone el fin del mito de los mercados eficientes y con capacidad para autorregularse. Hay mercados en los que efectivamente esto es así, pero hay otros mercados, en los que el consumidor no tiene la capacidad para distinguir un producto bueno de otro malo y donde si se les deja funcionar a su libre albedrío, no llegamos a una situación de equilibrio eficiente, sino más bien a la ley de la jungla, donde los más fuertes sobreviven a costa de los más débiles.
• En segundo lugar, porque la inyección de dinero público que se ha metido para sanear el sistema financiero, y que según algunas estimaciones, a fecha de hoy alcanza los 17 billones de dólares a nivel mundial, es un torpedo en la línea de flotación de un sistema ideológico, que abomina de la intervención del estado en la economía.

La base teórica del sistema neoliberal se encuentra en la escuela austriaca y en la monetarista de Chicago. No es este el lugar para exponer los planteamientos teóricos de este movimiento, pero si que hay 2 características que quisiera resaltar, porque han tenido gran importancia en el desarrollo y en las consecuencias de esta crisis.
La primera es la teoría de la utilidad marginal. Con ser una magnífica herramienta de trabajo para los economistas y desde luego mucho más general que la teoría del valor –trabajo, en mi opinión ha sido demasiado sacralizada por el movimiento neoliberal. Esto ha llevado a que los análisis y las propuestas que se han hecho desde ese movimiento, para salir de la crisis, hayan tenido un enfoque predominantemente microeconómico y que hoy en día, se puede decir con absoluta certeza, que no han funcionado.
La segunda, es la teoría de la competencia perfecta. Por suerte, o por desgracia, no vivimos en una economía de libre mercado, donde los agentes económicos operan en igualdad de condiciones. La nuestra es una economía planificada, con posiciones de poder. Esto lleva, a que la renta que cobran los distintos agentes económicos, no se corresponda tanto con su aportación al proceso productivo, como con la posición de poder que ocupan. El jefe de compras de una multinacional, no negocia un pedido, ni ve como están las curvas de oferta y de demanda. El jefe de compras de una multinacional llama a sus proveedores y les impone unas determinadas características técnicas, un precio y unos plazos de entrega. Todo el mundo sabemos, lo que le pasaría a un trabajador, que intentase negociar las cláusulas del contrato que le ponen delante. La imagen de igualdad de los distintos agentes económicos, que tanto les gusta a los liberales, es sencillamente irreal.
Tras la crisis del petróleo, el keynesianismo se mostró incapaz de solucionar los problemas inflacionarios que se produjeron y fue sustituido como pensamiento económico dominante por el neoliberalismo. El símbolo de este cambio vino determinado por la llegada al poder, casi de forma simultánea de R. Reagan y M. Thatcher. Según los liberales, la inflación era básicamente, un fenómeno monetario y el principal responsable de ella era el gobierno a través del aumento de la oferta monetaria (M) y del gasto público. Su solución, dolorosa, pasaba por un control estricto de la oferta monetaria, a través de una subida de los tipos de interés. Esto provocaría, una caída del consumo y de la inversión, lo que llevaría a un aumento del paro y a un estancamiento de los salarios, que permitiría frenar la escalada de precios.
A esta visión de los precios, como un fenómeno exclusivamente monetario, se le añadieron otros dos aspectos:
• Una disminución de los impuestos directos, y muy especialmente de los que afectaban a las clases más altas y a las rentas de capital.
• Una desregulación masiva de la economía en su conjunto y sobre todo del sistema financiero, que por ejemplo llevó en Estados Unidos a abolir toda la legislación que obligaba a separar la banca comercial y la de inversión y que databa de la época inmediatamente posterior a la crisis de 1929.

Este último aspecto ha tenido una gran importancia en la crisis actual. Por sus propias características, el capital financiero dispone de una movilidad que no tienen las mercancías, ni las personas, ni el propio capital físico. A esto hay que añadirle, la revolución informática y de telecomunicaciones, que hemos vivido en los últimos 30 años y que entre otras consecuencias, ha permitido que los capitales financieros, puedan desplazarse, literalmente hablando, a la velocidad de la luz. Las consecuencias de esta mayor movilidad son obvias. Si existe libre circulación de factores económicos (capital y trabajo), pero no existen normas e impuestos comunes, el capital financiero se coloca en aquellos lugares con una legislación más laxa y menores impuestos. Esto como es lógico, conlleva un aumento del fraude fiscal, por parte de las élites económicas. Este mayor fraude fiscal a su vez provoca una serie de efectos encadenados:
• En primer lugar, una menor recaudación fiscal y un sistema tributario injusto, en el que la mayor parte del esfuerzo impositivo, recae sobre las clases medias y trabajadoras, mientras vemos como las grandes fortunas y las grandes corporaciones multinacionales escapan de las distintas haciendas públicas y sitúan su dinero en paraísos fiscales, donde prácticamente no tributan.
• En segundo lugar, este incremento del fraude fiscal también ha ocasionado un aumento del volumen de esos mercados financieros. Si a ello le añadimos el dinero de las actividades ilícitas, (tráfico de drogas, armas, prostitución, juego, etc.) que también se han integrado en el sistema financiero, por las mayores facilidades y la ausencia de preguntas sobre su origen, podemos llegar a entender el crecimiento exponencial de esos mercados en las dos últimas décadas, que les ha llevado a sextuplicar su tamaño cada siete años, o lo que es lo mismo, a un crecimiento del orden del 35% anual. A su vez, este aumento del volumen de los mercados financieros ha generado una serie de consecuencias:

  1. Un mayor poder para esos mercados. Los mismos capitales que hace 20 años intentaban escapar del control del fisco a escondidas, hoy en día, se atreven a poner de rodillas a los gobiernos de la UE y les dictan, no sólo las políticas que deben seguir, sino incluso el nombre de los políticos que deben aplicarlas. Hoy en día, prácticamente ninguno de los dirigentes políticos se atreve a decirle a esos mercados, que gran parte de los problemas que estamos padeciendo se debe a su falta de solidaridad, por no asumir la parte de la carga que les corresponde en el desarrollo de la sociedad.
  2. Una regulación más laxa por parte de los estados, que en vez de unirse entre ellos para enfrentarse a los que no son más que una banda de delincuentes fiscales, no han dudado en premiarles, para intentar atraerles a sus respectivos estados. La consecuencia de todo esto, ha sido no sólo un incremento del fraude fiscal, sino una absoluta falta de credibilidad de las sucesivas amnistías fiscales otorgadas por los distintos gobiernos, ya que los defraudadores han terminado por concluir que si no regularizaban, no sólo no les iba a pasar nada, sino que posiblemente, la siguiente amnistía tendría unos términos más beneficiosos para ellos. Y lo cierto, es que hasta ahora no se han equivocado en sus previsiones.
  3. Un cierto maridaje entre el mundo de la política y las altas finanzas. Esto ha llevado a que exista una especie de “puerta giratoria” para ciertos personajes, entre los altos cargos privados y los altos cargos públicos, con el consiguiente conflicto de intereses. Así, Mario Draghi, actual gobernador del BCE, fue vicepresidente de Goldman Sachs, en la época inmediatamente posterior a que Goldman Sachs ayudase a Grecia a maquillar sus cuentas públicas. Mario Monti, ex primer ministro italiano y ex –comisario de la UE, fue asesor de la misma firma y Luis de Guindos, actual ministro español de economía y competitividad, fue el presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, antes de que esta firma quebrase y desatase la crisis que estamos viviendo. Por supuesto, la lista es mucho más amplia y por supuesto, aunque el gobierno griego falseó sus cuentas públicas, hay que recordar que las consecuencias para Grecia y sus ciudadanos has sido tremendas; sin embargo, y a pesar de que fue Goldman Sachs quien orquestó ese maquillaje a través de complejas operaciones de productos derivados, las consecuencias hoy en día para este banco de inversión, conocido como “la hidra”, siguen siendo nulas.
  4. A su vez, ese maridaje entre la política y los negocios ha llevado a un incremento de la corrupción. Esto ha provocado una desafección de los ciudadanos hacia la política institucional, que no hacia la política en si, tal y como hemos podido comprobar en las manifestaciones contra la privatización de la sanidad o de la educación pública o en movimientos como el 15 –M o “Ocupa Wall Street”.

En el segundo semestre de 2007 comienzan a producirse las primeras suspensiones de pagos. La caída de los menos solventes arrastra a los más solventes y lo que es peor, en la lista empiezan a aparecer empresas con un cierto nombre y un peso en el conjunto de la economía. Ahí están BNP –Paribas, Citigroup, Martinsa –Fadesa y por supuesto Lehman Brothers, cuya quiebra fue la señal de que la fiesta había terminado.
A partir de ahí, la historia es suficientemente conocida. Los diversos estados inyectan cantidades inmensas de dinero en el sector financiero, con el fin último de salvarlo de la quiebra. Por supuesto, esto provoca un aumento de la deuda y del déficit público de esos estados. A modo de ejemplo, basta decir que España pasa de un superávit fiscal del 1,9% del PIB en el año 2007, a un déficit del 11,2% en 2009. Esto es 13 puntos de diferencia, o lo que es lo mismo, más de 130.000 millones de euros.
Una vez salvado el sistema financiero, la principal preocupación de los gobernantes europeos y mundiales pasa a ser la reducción del déficit, aplicando las típicas políticas liberales de recorte del gasto público. Pero estos recortes, no son neutros, ni en las consecuencias que tienen sobre las distintas clases sociales, ni en sus efectos sobre el conjunto de la economía. En el primer caso, los recortes afectan sobre todo a la educación, sanidad y prestaciones sociales y por ello castigan a las clases más humildes, provocando una distribución más desigual de la renta. En lo que respecta al conjunto de la economía, los efectos son igualmente dañinos. Cada recorte de gasto público se traduce en una menor riqueza. Esta menor riqueza se traduce en una caída del consumo y de la inversión, lo que a su vez ocasiona un mayor desempleo. A su vez, esta ralentización de la actividad económica ocasiona una caída de los ingresos del estado, lo que conlleva un aumento del déficit, con lo que hacen falta nuevos ajustes, con las consecuencias sociales y económicas que estamos viviendo.
Hasta aquí el análisis y la crítica de las políticas que nos han llevado a esta situación. A partir de aquí intentaré plantear una política económica alternativa a la que se está siguiendo. Esta política la he articulado en 2 planos, el corto y el largo plazo. A corto plazo, los próximos 2 o 3 años, el objetivo de la política económica debería ser intentar salir de la crisis, con el menor coste social posible. A más largo plazo, los próximos 30 o 40 años, creo que se debería abrir un debate para cambiar el sistema productivo e ir hacia un sistema que diese más valor al ocio, que al consumo y la producción.

POLÍTICA A CORTO PLAZO
Los dos pilares básicos de la política que defiendo pasan en primer lugar, por una política monetaria expansiva, que lleve la inflación a niveles del 4 ó el 5% y permitan crecer a la economía. Es cierto que esta política monetaria expansiva perjudicaría la competitividad exterior de nuestras empresas, pero creo que esto sería compensado sobradamente, por los efectos beneficiosos que tendría sobre nuestro mercado interno. A fin de cuentas, el consumo supone en torno al 70% de nuestro PIB. El segundo pilar es una política fiscal que incida más en el aumento de los ingresos, que en el recorte de los gastos, básicamente a través de una reforma tributaria que haga pagar lo que les corresponde a las rentas de capital, grandes fortunas familiares y grupos transnacionales.
De una manera más concreta, las medidas son las siguientes:
Política monetaria y financiera
• Control y supervisión estricta del sistema financiero, con la prohibición expresa de determinadas prácticas financieras.
• Creación de una banca pública con las entidades intervenidas, que tenga como misión principal el relanzamiento del crédito a las familias y a las empresas.
• Limitar la libre circulación de capitales en el conjunto de la UE, mientras no existan impuestos y normativas comunes.
• Una reforma profunda del BCE, tanto en lo referente a su independencia, como al hecho de que su única misión sea mantener la estabilidad de precios en el entorno del 2%.
• Instauración de la ITF, o tasa Tobin, tanto por su inmensa capacidad recaudatoria, como por el hecho de que desincentiva las operaciones especulativas y por lo tanto reduce las posibilidades de que volvamos a sufrir una crisis como la actual.
Política Fiscal
• Igualar la fiscalidad en la UE, tanto en lo referente al ámbito geográfico, como a la distinta imposición sobre el capital y el trabajo y que hoy en día beneficia a los primeros de forma descarada.
• Prolongación de los plazos para realizar los ajustes fiscales, creación de los eurobonos y de un presupuesto comunitario con el tamaño suficiente, como para realizar una política económica anticíclica.
Política Social
• Creación de una agencia pública que gestione las viviendas procedentes de los bancos intervenidos y que realice una política de alquileres sociales.

POLITICA A LARGO PLAZO
Pensando a más largo plazo, para los próximos 40 0 50 años, creo que los economistas deberíamos empezar a generar un debate amplio en toda la sociedad, sobre los límites del crecimiento, incluido el plantear el hecho de ir hacia una política estacionaria o de crecimiento cero. Nuestro actual sistema económico nos ha permitido un gran progreso, es cierto. No ya con respecto a la prehistoria; si miramos 50 o 100 años atrás, podemos comprobar todo lo que hemos avanzado. Pero a lo mejor va siendo hora de que empecemos a frenar y que asumamos que no podemos continuar creciendo de manera indefinida. Desde un punto de vista histórico, sólo el capitalismo y el socialismo soviético, se han preocupado por el crecimiento y han sido capaces de generarlo en grandes cantidades. El capitalismo especialmente, se ha mostrado como un sistema muy proclive a generar riqueza y una clase media que sin duda es la más extensa de la historia. Pero precisamente por ello, puede acabar muriendo de éxito. En las dos últimas décadas hemos podido comprobar, que el planeta empieza a mostrar síntomas de agotamiento, tanto en lo que se refiere a la explotación de los recursos, como al propio equilibrio ecológico y natural. Hay una parábola de Kenneth E. Boulding, un economista norteamericano de mediados del siglo pasado, que explica perfectamente la situación que vivimos y es: “ La parábola del cowboy y el astronauta”. En la economía del cowboy con sus inmensas praderas y espacios, el consumo y la producción son los grandes objetivos. Sin duda es mejor tener 100 vacas que 50 y mejor aún, es tener 1000 o 2000. En la economía del astronauta encerrado en su pequeña cápsula, la producción y el consumo son variables que hay que limitar, al mínimo posible. Hoy en día, nosotros estamos más cerca del astronauta, que del cowboy. Por primera vez en la historia, disponemos de los medios para resolver la mayoría de los problemas, que han preocupado a la humanidad desde el inicio de los tiempos. Pero por primera vez en la historia, también disponemos de la capacidad para destruir el planeta; y ni siquiera es necesario que sea mediante una catástrofe nuclear, biológica o informática. Sencillamente basta con que sigamos manteniendo un sistema económico inviable, que predica un consumo y una producción masiva. Máxime, cuando cada vez son más los países y la población que se incorporan a él. No soy adivino y no sé qué acabaremos eligiendo. Pero lo que sí es seguro, es que la cuenta atrás ya ha comenzado.

EL SR. MACROECONOMÍA Y EL SR. MICROECONOMÍA
La teoría neoliberal que ha dominado el pensamiento económico durante las últimas cuatro décadas, asume entre sus principales postulados, la teoría de la utilidad marginal. Según esta, los agentes económicos fabrican, consumen o intercambian bienes, con el fin último de maximizar su nivel de satisfacción. Esto último se produce cuando el coste marginal es igual al ingreso marginal. La teoría marginal, fue expuesta en la segunda mitad del siglo XIX por Jevons, Menger y otros. Con ser más general y un instrumento de análisis más válido que la teoría del valor –trabajo que hasta entonces habían utilizado economistas como Ricardo y Marx, creo que ha sido demasiado sacralizada por el movimiento neoliberal. Este hecho, que puede parecer una simple discrepancia teórica, apta sólo para economistas, ha tenido, sin embargo, unas enormes repercusiones en la crisis que estamos padeciendo. En mi opinión, el excesivo peso que desde las universidades y demás instituciones económicas, se le ha dado a esta teoría, ha llevado a que tanto en los análisis, como en las soluciones que se han propuesto para salir de esta crisis, haya predominado un enfoque microeconómico. No es que esto sea malo en sí, pero por desgracia en economía, lo que es verdad a nivel microeconómico, no tiene por qué ser verdad a nivel macroeconómico.
En los últimos días hemos visto un hecho insólito, como que el FMI, casi haya pedido disculpas, al reconocer que subestimó los efectos de los ajustes y de la recesión en Grecia. La teoría económica nos dice que cuando un agente económico baja sus precios, se vuelve más competitivo. Sin embargo, cuando esa bajada de precios se produce en el conjunto de la economía, puede que esta sea más competitiva, o puede que no. Pero lo que es seguro es que se convierte en una economía más pobre. Un ejemplo aclarará más el asunto.
Imaginemos a un señor, K., que es dueño de un pequeño restaurante, con un menú a la carta y que tiene 4 trabajadores, 2 en barra y otros 2 en cocina. El sr. K no está muy contento últimamente y ha empezado a pensar, que con esto de la crisis, el menú a la carta no funciona. El hombre se plantea un cambio en el modelo de negocio y ha empezado a pensar en enfocar el restaurante hacia un menú del día y una serie de tapas atractivas. Pero claro, el cambio de modelo de negocio necesita tiempo y como todos sabemos, el tiempo es dinero. El sr. K reúne a su plantilla, con la que lleva muchos años y les expone su idea. Pero eso no es todo, el sr. K también les dice, que para aguantar necesita rebajar costes y que por lo tanto, o despide a uno de ellos, o los cuatro aceptan rebajarse el sueldo cada uno en 250€. Los trabajadores aceptan la rebaja del sueldo y el restaurante continúa funcionando. Y aunque estamos en una época de crisis, vamos a ponerle un final feliz a lahistoria. Entre la gente de la construcción, comerciales y demás potenciales clientes, se corre la voz, de que en el restaurante de K. se come muy bien, a un precio asequible. El nuevo modelo de negocio da resultado. Al cabo de unos meses, K, reúne de nuevo a su plantilla, les anuncia que el restaurante está a salvo y que el próximo mes, todos volverán a cobrar su salario original. La bajada de salarios le ha dado al restaurante, el tiempo necesario para asentarse y salvarse. ¡Esto es microeconomía¡.
Ahora imaginemos, que la bajada de salarios no se produce sólo en el restaurante de K., sino que se produce en el conjunto de la economía. En esa situación, y aun con el cambio de modelo de negocio. ¿Qué va a ocurrir? Pues muy sencillo. El cliente que antes comía allí a diario, ahora sólo como 2 o 3 veces por semana y el resto de los días se trae la comida de casa. El que paraba de vez en cuando, ya no para, o si acaso, se toma un café. En ese contexto, lo más posible es que la caída de los costes laborales, por muy importante que pueda llegar a ser, no compense ni remotamente la caída de los ingresos, derivada de un empobrecimiento masivo de la demanda. Lo que sin duda provocará el cierre del restaurante de K. y el despido de sus 4 trabajadores. ¡Esto es macroeconomía!
Como podemos ver, en ambos casos se ha producido una bajada de los salarios, pero los efectos que se han producido, han sido contrapuestos. En el primer caso el restaurante se ha salvado y en el segundo, no. Como decía al principio del artículo, lo que es verdad a nivel microeconómico, no tiene por qué serlo a nivel macro. Esto es así, porque la economía no es un único agente actuando en el vacío, sino una multitud de ellos interactuando entre sí. Una serie de eslabones sueltos, no forman una cadena, ni tienen su resistencia. En economía ocurre igual. La suma del conjunto es algo completamente distinto a la suma de las actividades individuales.
Si queremos salir de esta maldita crisis, ya va siendo hora de que dejemos de mirar los árboles y contemplemos el bosque en su conjunto. Sólo así podremos orientarnos y salir del laberinto en el que estamos perdidos.

Algo está cambiando en la Iglesia Católica 1

El Papa Francisco está trayendo, en un momento de crisis global como el que vivimos, aire fresco y renovador para ese viejo aparato de poder que es la Curia Vaticana. La decision de limpiar el Banco Vaticano para acabar con las prácticas corruptas y de lavado de dinero negro, el encarcelamiento lógico de un monseñor que se dedicaba a colaborar en operaciones de blanqueo, etc. son señales incipientes pero claras de que algo está cambiando en la ciudad del Vaticano. A ello debemos unir la decisión de recuperar la figura del Papa Bueno Juan XXIII para la santificación, tanto tiempo postergada por los sectores más reaccionarios de la curia.

Por último, la decisión de hacer su primer viaje a Lampedusa, la isla donde se hacinan los pobres de África que consiguen sobrevivir a la muerte en la travesía clandestina a través del mar Mediterráneo. Allí, el Papa Francisco denunció la globalización de la indiferencia. Ha llegado el momento de globalizar la decencia, pongámonos a ello.

Política en serio

Recomiendo leer el artículo de opinión que firma Félix Ovejero titulado “Herencias políticas de un mayo maldito”, publicado en la edición del diario El País de hoy.

Especialmente remarcable me parece el cierre del artículo con la siguiente reflexión: “La política, en serio, consiste en reconocer lo realmente importante y estar dispuestos a conseguirlo, a sabiendas de su alto precio, de que elegir conlleva renunciar. Como en la vida. No podemos comer chocolate y estar delgados, amar y no depender.”. No sería capaz de decirlo mejor. Necesitamos mas política en serio, no podemos seguir siendo eternos adolescentes que quieren todo y ya.

Somos más pero necesitamos a todos

El Faro de Vigo publica en la edición hoy un magnífico artículo de opinión de Manuel Bragado.

Cuando terminé de leerlo, sentí que la batalla que empezamos para regenerar el liderazgo económico, social, cultural y político de Vigo, es una batalla que la va va ganar la sociedad civil de nuestra ciudad. Muchas noches, con Manuel en la tertulia de la radio autonómica, coincidimos en que el problema básico de vigo son sus élites, que desde hace más de 10 años solo se limitan a defender sus privilegios de casta, con absoluto desprecio por el interés general de la ciudad y sin proyecto estratégico de modelo de ciudad. Véase si no que, los principales logros de estos primeros años en una ciudad industrial del siglo XXI, son, para el gobierno municipal, las aceras que responden a un modelo urbano de principios del siglo XX.¿Dónde y para qué están las tecnologías y sociedad de la información?, ¿dónde y para cuándo políticas de desarrollo de iniciativas de emprendedores?, ¿dónde y qué papel para la cultura?, ¿dónde y qué papel para los servicios públicos comunitarios?.

Con gente de la generación y compromismo cívico de Manuel Bragado es con la que podermos decir SÍ al Vigo del siglo XXI. Necesitamos todas las manos y mentes, no sobra nadie para que Vigo entre en el siglo XXI de una vez por todas, con la fuerza y el liderazgo con que entró en el siglo XX. ¡Adelante, sin miedo!.