Portugal es diferente 3

Leyendo las informaciones de los últimos días sobre el escándalo y estafa del grupo Espírito Santo en Portugal, verán que la política, en el fondo, no se trata de ser de derechas o de izquierdas, sino que las personas que la ejercen sean decentes o indecentes.

Ricardo Salgado, jefe del clan familiar Espírito Santo, era conocido como DDT o “dueño de todo”. Fue el asesor del primer ministro socialista Jose Sócrates, al que convenció para pedir el rescate de la troika, ese rescate que tanto dolor y miseria ha causado al pueblo portugués. Mientras le decía a los portugueses que vivían por encima de sus posibilidades, el estafador de Ricardo Salgado generaba un agujero negro de 7.000 millones en su grupo empresarial. Ahora, un gobierno de derechas lo ha apartado de la dirección del BES, segundo banco portugués. En su última jugada, intentó colocar al frente del BES a un viejo conocido de los españoles, Alfredo Sáenz, el banquero condenado por los tribunales españoles y que el gobierno socialista de Zapatero indultó. El gobierno conservador de Santos Coelho no aceptó la componenda.

Como se puede comprobar, cada vez que el poder político se mezcla con las finanzas, paga el pueblo. Por eso digo claramente que nuestro adversario es el poder financiero, esas élites que se preocupan de sus privilegios y condenan a la sociedad a la desigualdad creciente. Es una cuestión de ser igualitarios y decentes, otro ejemplo reciente de indecencia de las élites lo tienen con la confesión hecha por el expresidente Jordi Pujol. El cambio democrático es acabar con esas prácticas y moralizar la vida pública. Ni más ni menos.