Portugal, tan cerca… 1

La gran sorpresa de las elecciones municipales portuguesas ha sido la irrupción de nuevos líderes sociales enfrentados a los aparatos partidistas. Es el caso paradigmático de Oporto, donde un sector de la derecha no acepta la imposición del candidato Menezes y agrupa en torno a Rui Moreira una plataforma transversal, que alcanza casi el cuarenta por ciento de los votantes.

Pero en Matosinhos, tradicional feudo socialista desde siempre en período democrático, es el candidato recusado por el aparato del PS, Guillerme Pinto, el que obtiene la primera plaza y la alcaldía.

Mas cerca aún, en Vila Nova da Cerveira, es el candidato alternativo socialista el elegido por los ciudadanos frente al recomendado por el aparato del PS.

En resumen, desde Portugal vienen aires de cambio y como dijo Rui Moreira “esta candidatura no va contra los partidos. Pero los partidos no lo han hecho bien. Esta elección es una señal, enviada desde Oporto, de que es posible hacer las cosas de una forma diferente, de que los partidos tienen que ser diferentes. Si los partidos no entienden eso, es que no entienden nada”.

España, Portugal, necesitan cambio de políticas, de formas de hacer política y de nuevos liderazgos. Tan cerca, pero sin el cambio aquí, aún muy lejos.

¿Gobierno de quién y para quién?

Como podrán comprobar en la información ofrecida por el diario digital El Confidencial, la troika, o lo que es lo mismo, los que representan a los poderes económicos de Europa y el mundo, afean la conducta del gobierno español del PP por hacer una legislación a la medida de los presidentes de las antiguas cajas transformadas en bancos.

El gobierno de Mariano Rajoy va a permitir, vía enmienda, que el Señor Fainé y el Señor Medel simultaneen las presidencias de las fundaciones y los bancos que dependen de ellas. Simplificando, controlador y controlado son la misma persona. Con esos tratos de favor con las élites es como quebró la mitad del sistema financiero español representado por las cajas de ahorro.

Lo peor no es equivocarse, lo peor es no aprender y persistir en el error. Zapatero, Rajoy, distintos nombres igual de cómplices con las élites que fagocitan este país. ¡Cambio ya!.