Se van y puede que no vuelvan 1

Lean el clarificador artículo que escribe hoy Carlos Punzón en la Voz de Galicia y el de Jose Teo en el diario Atántico y díganme si no deberíamos preocuparnos los vigueses.

Con los datos del Instituto Nacional de Estadística en la mano se constatan dos cosas: primera, la ciudad que atrae a más gallegos para vivir en ella es A Coruña por delante de Vigo; segunda, de Vigo salen más personas que se van a vivir a otros concellos de Galicia que gallegos se vienen a vivir a Vigo.

Lo que estoy describiendo y lo que está sucediendo es justo lo contrario de lo que ocurrió en el siglo XX, cuando Vigo era el gran polo de atracción para la mayoría de gallegos, que como mi madre vinieron buscando más calidad de vida y mejores oportunidades de progreso y bienestar. Los movimientos demográficos no son la verdad única pero reflejan bien las expectativas de futuro. Nuestras élites nos están llevando a ser una ciudad segundona, y mientras las generaciones más jóvenes de vigueses y viguesas se van, nuestros líderes de opinión y líderes institucionales se dedican a comprar publicidad para que no se sepa que pintamos poco en el futuro a medio plazo.

E din que chove 2

Sólo hay algo peor que las personas que se empeñan en no ver ni oír la realidad que los rodea, esa vieja táctica de la avestruz consistente en enterrar la cabeza. Sólo es peor cuando las personas, instituciones y medios de comunicación que tienen la obligación moral de informar y advertir a las comunidades, ocultan, deforman o dicen medias verdades para seguir gozando de sus privilegios de un modelo productivo caduco que nos lleva como sociedad al declive. Son los datos del IGAE, INE y ahora también el avance del Informe Ardán 2015, quienes ponen blanco sobre negro algo que llevamos diciendo desde esta esquina del cuadrilátero desde hace mucho tiempo: Vigo está en declive demográfico y económico.

Por primera vez en la historia de Vigo desde que recibimos el título de ciudad, hace algo más de 200 años, nuestro crecimiento vegetativo es negativo, es decir, se mueren más vigueses que personas nacen. Si no hay futuro demográfico, y esto lo saben todad las naciones y sociedades, no hay futuro alguno. Y esa desgracia nos ha llegado. La población fértil, los chicos y chicas de menos de 30 años, en Vigo ha perdido más de 20.000 personas entre 2004, que eran 103.874, y 2014, que son simplemente 82.425. En A Coruña el descenso de ese mismo grupo de población fue solo de 13.700 . ¿Y por qué se van estos chicos y chicas?, porque no tenemos ni buenos empleos para ellos ni oferta de vivienda asequible. Me pregunto yo dónde están las 6.000 viviendas públicas que nos prometió la pareja Abel Caballero – Carmela Silva.

Vayamos a las empresas también: en 2011, según el informe Ardán, teníamos 10 empresas entre las 50 mayores de Galicia, en el avance publicado ayer con datos de cierre del ejercicio de 2013, solo tenemos 6. Arteixo, provincia de A Coruña, tiene nada menos que 22. ¿Y qué pasa en Vigo mientras?, pues que vivimos en el declive y nos peleamos entre nosotros por la poltrona, véase el espectáculo de las elecciones de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, o las mareas  mareantes que surgen por doquier. El futuro de esta ciudad que asombró a Galicia y España con su pujanza en el siglo XX es cada día más sombrío y los líderes callan como canallas.

El cambio que necesitamos en las elecciones municipales el 24 de mayo es volver a ser la ciudad número 1 en crecimiento demográfico, económico, social, político y cultural. No se puede ni se debe aspirar a menos. Solo así le daremos vuelta a estos diez años de declive que llevamos sufriendo.

Élites enfermas y caducas 3

El declive de las sociedades empieza por el declive de las personas que las dirigen. Las grandes corporaciones, las naciones o las ciudades entran en época de declive cuando sus dirigentes son incapaces de diseñar un marco de futuro atractivo y novedoso y, además, crean conflictos inútiles que no conducen a ningún éxito.

La historia reciente de Vigo se asemeja mucho a lo que hemos descrito. Somos una ciudad que si antes era admirada y puntera y querida, ahora aparece enfrentada y antipática. Abrimos frentes de batalla todos los días, abrimos conflictos pero no cerramos ninguno y no tenemos aliados. Éramos la economía número uno de Galicia y hemos pasado a ser una segundona, informe Ardán dixit, y nadie quiere abrir el debate sobre un futuro que no dependa sólo de papá PSA-Citroën. Éramos la ciudad que mas crecía en España y Europa occidental en el siglo XX y nos hemos estancado demográficamente y nadie habla del invierno demográfico. Éramos la ciudad de las oportunidades y de la igualdad de las clases medias y ahora tenemos trabajadores pobres y la segunda tasa de paro más alta de las ciudades gallegas.

Pero lo increíble es que el debate político y la confrontación sea la rotonda de Coia y el barco que se pondrá allí o no. Nada se dice de recuperar un banco de Vigo, por y para los vigueses. Nada de recuperar y municipalizar el agua. Aquí, al contrario que en otras ciudades como París, las élites socialistas prorrogan la concesión y calla todo el mundo, ¿por qué será?. El fracaso escolar no se ha debatido en los últimos 8 años en un pleno o órgano municipal. No han sido capaces en 8 años, con los mayores recursos financieros de la ciudad, de diseñar un plan de lucha contra la pobreza. Nuestra cultura no vive un buen momento, fuimos la ciudad de la movida y en 8 años nuestros representantes no han presentado ni tan siquiera un plan de coordinación de museos locales o de una programación conjunta aunando sector público y privado. Los niños de Vigo tienen una carta de derechos aprobada en el inicio de los años 90 y no se ha reunido ni una sola vez. Eso si, hormigón y granito tenemos para rato y han hecho más ricos a unos amiguetes de todos esos representantes.

Porque aquí esta el problema, el gobierno municipal y sus representantes no tienen ni un proyecto innovador ni valores éticos, pero la oposición tampoco y los capos de la sociedad como Gayoso, Pego, Manuel Fernández de Sousa y las suspensiones de pagos de Barreras y Vulcano nos dicen que si queremos cambio hay que echarlos democráticamente con votos el próximo 24 de mayo de 2015. A ello hay que ponerse, a construir una alternativa que le diga sí al futuro, sí a vigo y a los vigueses.

Ahora también el declive de Vigo es demográfico

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el INESGA, Instituto de Estadística de Galicia, deberían abrir paso a un amplio debate ciudadano en Vigo sobre nuestro presente y futuro como ciudad.

Si grave es coger a cifras de nacimientos, solo comparables a las de finales de los años 80, más grave es que Vigo, por primera vez en la historia, tengamos un balance vegetativo negativo porque en 2012 en Vigo murió un número mayor de personas que el que nació. Estos datos significan que si no cambiamos, los vigueses cada día seremos menos y más viejos, y eso es un punto débil para nuestra ciudad y su futuro.

Pus bien verán, que a pesar de que el asunto tiene enjundia, ¿cuánto se apuestan conmigo que ningún órgano municipal, pleno, gobierno o comisión actuará?. Nuestra élite está más preocuada por sus peleas que por solucionar nuestros problemas. Y para Vigo la demografía ya se convirtió en un gran problema.