Queremos votar, queremos decidir 4

¿Cuál es la diferencia entre que sean los afiliados los que elijan al secretario general de un partido político como el PSOE o que la elección recaiga en los delegados al congreso?. Muy fácil, si votan los afiliados, somos más de doscientos mil, votamos una mayoría de gente normal que no vivimos de la política ni somos profesionales de la política. Para que lo vean más claro, un dato: en el último congreso del PSOE en Sevilla, tras la amarga derrota de noviembre de 2011, el 92% de los delegados era cargo publico, trabajador empleado de la organización o dirigente orgánico del partido. Blanco y en botella.

Es evidente que si queremos conectar con la gente corriente debemos dar la voz a todos los afiliados en las elecciones de todos los secretarios generales y cargos que se presenten a unas elecciones. Así lo defendí en enmiendas que presenté al 36 y 37 congresos del PSOE en 2004 y 2008, y que fueron admitidas por la asamblea local de Vigo y rechazadas en Madrid. No se puede ir de abanderados de la democracia cuando en nuestra propia casa no se respeta.

Lo peor que se puede hacer uno a si mismo es trampa. Si queremos renovar el PSOE dejemos elegir al secretario general por la gente corriente, los afiliados, y quitémosle ese poder de decisión a las élites que han dirigido al partido hasta esta penosa situación política.

Por cierto, las enmiendas que presenté para cambiar el sistema de elección en el partido ni son algo novedoso ni se me ocurrió a mí. Yo lo copié de los socialistas franceses, que llevan haciéndolo casi viente años, y de los socialistas portugueses, que llevan diez.