Tarde y mal 1

Cuando existe liderazgo, se defienden criterios y valores por encima de coyunturas.

En la tragedia humanitaria que sufre Europa ante avalancha de personas que huyen de la maldita guerra y la muerte, son los líderes locales, Ada Colau la primera, los que están demostrando el carácter solidario de la sociedad española ante las dudas de un Rajoy derechista. En Galicia han sido los alcaldes de A Coruña y Santiago de Compostela, en minoría en sus plenos, quienes han ofrecido sus ciudades para acoger refugiados sirios.

En la historia reciente de la ciudad de Vigo, acogimos refugiados en dos ocasiones: en primer lugar unas 40 personas que provenían del sudeste asiático, los llamados “boat people”, y después cuando la guerra de los Balcanes acogimos un centenar de personas de origen bosnio e incluso se envió a un Sarajevo cercado por los serbios, una caravana solidaria con alimentos y medicinas al frente de la que iba el concejal Magariños, responsable del área social en el gobierno que yo mismo presidía.

Hoy, todavía Vigo y su gobierno municipal no se han pronunciado para abrir la ciudad a recibir refugiados. Cada minuto que Vigo sigue callado e inactivo en este tema, muchos sentimos verguenza y constatamos que nos merecemos algo mejor que el populismo que nos gobierna desde hace más de 8 años. Porca miseria intelectual, además de los votos existen los valores, aunque estos no se cuentan en las urnas.