E din que chove 2

Sólo hay algo peor que las personas que se empeñan en no ver ni oír la realidad que los rodea, esa vieja táctica de la avestruz consistente en enterrar la cabeza. Sólo es peor cuando las personas, instituciones y medios de comunicación que tienen la obligación moral de informar y advertir a las comunidades, ocultan, deforman o dicen medias verdades para seguir gozando de sus privilegios de un modelo productivo caduco que nos lleva como sociedad al declive. Son los datos del IGAE, INE y ahora también el avance del Informe Ardán 2015, quienes ponen blanco sobre negro algo que llevamos diciendo desde esta esquina del cuadrilátero desde hace mucho tiempo: Vigo está en declive demográfico y económico.

Por primera vez en la historia de Vigo desde que recibimos el título de ciudad, hace algo más de 200 años, nuestro crecimiento vegetativo es negativo, es decir, se mueren más vigueses que personas nacen. Si no hay futuro demográfico, y esto lo saben todad las naciones y sociedades, no hay futuro alguno. Y esa desgracia nos ha llegado. La población fértil, los chicos y chicas de menos de 30 años, en Vigo ha perdido más de 20.000 personas entre 2004, que eran 103.874, y 2014, que son simplemente 82.425. En A Coruña el descenso de ese mismo grupo de población fue solo de 13.700 . ¿Y por qué se van estos chicos y chicas?, porque no tenemos ni buenos empleos para ellos ni oferta de vivienda asequible. Me pregunto yo dónde están las 6.000 viviendas públicas que nos prometió la pareja Abel Caballero – Carmela Silva.

Vayamos a las empresas también: en 2011, según el informe Ardán, teníamos 10 empresas entre las 50 mayores de Galicia, en el avance publicado ayer con datos de cierre del ejercicio de 2013, solo tenemos 6. Arteixo, provincia de A Coruña, tiene nada menos que 22. ¿Y qué pasa en Vigo mientras?, pues que vivimos en el declive y nos peleamos entre nosotros por la poltrona, véase el espectáculo de las elecciones de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, o las mareas  mareantes que surgen por doquier. El futuro de esta ciudad que asombró a Galicia y España con su pujanza en el siglo XX es cada día más sombrío y los líderes callan como canallas.

El cambio que necesitamos en las elecciones municipales el 24 de mayo es volver a ser la ciudad número 1 en crecimiento demográfico, económico, social, político y cultural. No se puede ni se debe aspirar a menos. Solo así le daremos vuelta a estos diez años de declive que llevamos sufriendo.