Del Celta o la ruina 1

Estos días se ha conocido la respuesta negativa de la mayoría accionarial del Real Club Celta sobre la oferta de concesión que, primero el PP y cuatro semanas más tarde el gobierno municipal, hicieron al Celta como respuesta a la petición de éste.

Por las razones que sea, la mayoría de la sociedad anónima deportiva quiere hacerse con patrimonio. Este deseo no es exclusivo de Real Club Celta. Acabamos de ver como el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por una coalición similar a las Mareas en Galicia, acaba de vender el estadio de la Peineta a otra sociedad anónima deportiva, el Atlético de Madrid.

Por tanto, es factible legalmente vender un estadio, solo hay que cambiar su calificación patrimonial. Este es un trámite sencillo. Se precisa mayoría en el pleno, se hace una exposición pública de un mes y se procede a la aprobación definitiva. Si el actual alcalde y gobierno municipal no saben, cosa que es posible, solamente tienen que informarse con el gobierno municipal de Madrid. Y no hay otra alternativa que la venta al Celta. Porque si el Celta se va de Balaídos, tanto el estadio como el barrio adyacente estarán condenados al declive y a la ruina.

Por el bien de Balaídos, de Vigo y del Celta, pónganse a negociar la venta y hagan lo que la asociación ADEVIGO solicitó a la corporación municipal y su gobierno: paren de malgastar dinero público en un estadio de uso exclusivo. Si se vende, que las reformas las haga el Celta. Y si el Celta se va de Balaídos, ¿qué sentido tiene seguir enterrando dinero en el estadio?. El dilema es claro: o venta al Celta o declive y ruina para Balaídos y su zona influencia.

El menor mal 2

Las personas que hemos gobernado sabemos que no hay solución que contente a todos, y los médicos sabemos que no hay medicamento, por bueno que sea, que no tenga efectos secundarios indeseables. El acierto consiste en elegir la solución o medicamento que produciendo el mayor bien, minimice los perjuicios. Apliquemos este principio terapéutico, generalmente aceptado, para discernir cuál es la solución más favorable para Vigo y los vigueses al asunto de Balaídos.

La primera opción es que el Concello, con el plan actual de Abel Caballero, termine de invertir más de 30 millones de euros, bastante más porque la grada de tribuna ya superó el costo inicial, y que siga siendo propiedad municipal el estadio. Por activa y por pasiva, el accionista mayoritario nos ha dicho a todos, incluso pagando la publicidad, que el así se va y sabemos que hay ya dos ofertas extranjeras en torno a 100 millones de euros para comprar su paquete accionarial. ¿Preferimos los vigueses un propietario foráneo y pagar más de 30 millones de euros por el arreglo del campo? ¿por qué tenemos que gastar 30 millones públicos para que se beneficien unos accionistas privados en 100 millones de euros?. Es evidente que esta solución es mala para Vigo.

La segunda opción pasa por un acuerdo Concello-Mouriño para construir el campo del Celta en los antiguos terrenos de GEA(Grupo Álvarez en Lavadores, Cabral). El señor Mouriño seguiría siendo la referencia accionarial del Celta pero el Concello de Vigo tendría que primero parar la inversión en Balaídos, y después pensar que haría con los terrenos del estadio, porque si el Celta juega en su estadio no hay equipo para ese estadio de Balaídos, que caería en desuso y veríamos el declive de ese barrio como estamos viendo ahora lo que ha pasado con el traslado y cierre del Hospital Xeral. Esta solución, en cualquier caso, nos deja con un estadio sin uso y por tanto no tiene ningún sentido que el Concello y la Diputación sigan enterrando dinero público en unas gradas que no van a tener ni equipo ni aficionados.

La tercera opción es que el señor Mouriño consiga un acuerdo con el Concello de Mos, o el de Redondela, o el de Porriño, o el de Gondomar, o el de Nigrán y decida construir el nuevo estadio y la ciudad deportiva del Celta fuera de Vigo. Eso es lo que hizo el Espanyol cuando se fue a Cornellá y abandonó Barcelona municipio. Esta solución no es buena para Vigo, se nos cae un barrio y nos sobra un estadio que no tendrá equipo. En este caso, ¿qué sentido tiene seguir enterrando dinero público en un estadio que no va a tener usuarios, y para el comercio y hostelería de zona Traviesas-Fragoso se acabaron los días de partido y las recaudaciones?. Seguro que algunos no podrían soportarlo. Esta solución no es mala, es horrible, la peor.

Por último, queda la solución que no quiere Abel Caballero: un acuerdo que permita que el estadio pase a ser del Celta pero que parte del Celta sea municipal, para que ahora y en el futuro podamos como ciudad estar al tanto y controlar lo que se hace en el club. En esta hipótesis, hay que parar de enterrar dinero público y negociar con luz y taquígrafos el futuro de la sociedad anónima deportiva R.C. Celta de Vigo con participación municipal. A mi ver, esta es la mejor solución para el barrio, mejor para la ciudad y mejor para el Celta, porque así no cambia la propiedad y se ancla un accionista fiable.

Hasta aquí mi ejercicio de razonamiento. Ahora asistamos a lo que pasa, pero lo sensato y lo mejor para Vigo es un acuerdo. A este gobierno, a los grupos municipales, a los accionistas mayoritarios del Celta: echarle paciencia, imaginación e inteligencia para llegar a buen fin.

La realidad asoma 3

Carlos Mouriño, presidente del R.C. Celta de Vigo, ha dicho alto y claro lo que venimos diciendo en esta página desde hace años: Abel Caballero ejerce un control asfixiante y autoritario de la sociedad viguesa O estás con ál y le obedeces, o te margina y te silencia.

Mouriño no es un santo, durante mucho tiempo fue un cortesano de Caballero pero cuando quiso volar sólo, el sátrapa le ha querido cortar las alas. Pequeño problema de Caballero es que Mouriño ahora tiene independencia económica y por tanto tiene autonomía política, salvando las distancias con estos humildes ciudadanos que nos atrevemos a decir que Caballero está desnudo y Vigo en declive.

Bienvenido al club de los vigueses libres señor Mouriño. Debemos unir fuerzas para impedir que Vigo sea una ciudad controlada y en declive.

Gasto para muchos, beneficio para uno 2

Acabamos de enterarnos los accionistas, como yo de antiguas 500.000 pesetas de 1993, y aficionados celtistas que una corporación china desea pagar más de 100 millones de euros por el paquete de control de la sociedad anónima deportiva Real Club Celta de Vigo.

Es preciso recordar que la inversión total del señor Mouriño, directa e indirectamente mediante sociedades, no superó los 20 millones. Es preciso recordar que la Caixanova de antaño, Caixavigo primigenia, perdió en la suspensión de pagos más de 40 millones de euros, que tuvimos que pagar todos con dinero público. Recordemos también que con dinero público se hicieron quitas en la deuda que la sociedad anónima deportiva tenía con Hacienda, Seguridad Social y Administraciones Públicas. Y en este momento Concello y Diputación quieren invertir de entrada 30 millones de euros en la remodelación del campo de Balaídos, que es una concesión municipal a la sociedad anónima deportiva. Nos hemos enterado por Atlántico Diario que el accionista vendedor quiere reinvertir parte de los beneficios en un centro comercial, previa recalificación.

Como comprenderán algo huele mal en todo esto. Recalificaciones urbanísticas con la sombra del escudo del Celta: no. Y en eso estoy de acuerdo con Abel Caballero. Terminar lo que se está haciendo en Tribuna: sí. Pero ni un euro más de dinero público para incrementar los beneficios particulares. Es el momento de parar la inversión pública en un campo que produce beneficios que se lleva una persona privada y que ya nos ha costado entre unas cosas y otras, suspensión de pagos, quita, subvenciones directas e indirectas, los 100 millones que legalmente se va a embolsar.

Una vez más se demuestra que Caballero con su populismo confunde y perturba el interés público. Una gestión clientelar de los recursos públicos puede dar votos electorales, pero crea un perjuicio mayor a medio y largo plazo. Mouriño y su negocio con el coloso chino son un ejemplo

Y más circo 1

Estas son las colas que se formaron esta mañana en el Concello de Vigo para obtener “gratuitamente” entradas para asistir en el estadio municipal de Balaídos al partido Celta – Real Madrid del próximo domingo 11 de mayo.
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Entiéndase lo de gratuitas como un eufemismo, esas entradas para unos pocos están pagadas con los impuestos que religiosamente pagamos todos los vigueses. Parecía ayer cuando, desde esta misma web, denunciamos las colas que se formaron en el Concello con el mismo propósito pagado por los mismos de siempre. Como es costumbre, el señor Abel Caballero sigue en sus trece, dilapidando lo que a muchos tanto nos cuesta ganar para ocultar las miserias que atenazan esta ciudad.

¿Entienden ahora lo que vengo diciendo de que en Vigo, el gobierno municipal hace peronismo en vez de socialdemocracia?. No me cansaré de decirlo, si queremos avanzar y mejorar, necesitamos forzar el cambio democrático en las próximas elecciones municipales en 2015.

Pan y circo 6

Sorprendente la larga cola que había esa mañana en la lonja del consistorial del Concello de Vigo. Quisiera agradecer de antemano a la persona que ha tomado la fotografía esta mañana y que ha decidido compartirla para mostrar la otra cara de esta ciudad.
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A primera vista, se podría pensar que esta cola sería para algo importante como, por ejemplo, presentarse como candidato a un empleo ofertado en el concello de una ciudad con 35.000 parados. Pues no, nada más lejos de la realidad, al final de la cola se obtenía una entrada gratis para ver el partido del Celta de Vigo en Balaídos. Evidentemente, lo de gratis es muy relativo, la gratuidad viene dada por el convenio firmado por el señor Abel Caballero por el que se le entrega al Celta de Vigo 150.000 euros.

En Vigo, el actual gobierno municipal usa el fútbol como opio del pueblo. Una tradición histórica, no obstante, de los afines al autoritarismo, que prefieren el circo al pan. ¿No se podrían haber invertido esos 150.000 euros en acciones más útiles y con más futuro que 90 minutos de partido de fútbol en una ciudad en crisis con 35.000 personas sin trabajo?. La respuesta es sí pero depende de sus votos para forzar el cambio democrático en las próximas elecciones municipales en un año.