Sin alternativa no hay cambio 7

Parece que los peores augurios se pueden hacer realidad. El BNG primero y el PP después, se han abrazado a Abel Caballero y su política clientelar basada en aceras, enchufes y subvenciones dirigidas a dividir a la sociedad viguesa en buenos y malos, y así es como lo pagan.

Abel Caballero protestó contra la fusión hasta que Gayoso fue presidente de la fusionada Novacaixagalicia y se negó a retirarle la medalla de la ciudad a pesar de estar procesado. Prometió un estatuto de ciudad singular y cuatro grandes proyectos y nada de eso se ha hecho en 8 años. Prometió un mar de grúas y pleno empleo y tenemos más parados, más trabajadores pobres y más familias en riesgo de exclusión que nunca, excepto aquellos agraciados por un enchufe. Prometió 6.000 viviendas municipales y no solo no hizo ninguna, sino que vendió las que le dejé hace 20 años en la calle Rosalía de Castro. Arregló 400 calles con nuevas aceras, alguna como Porta do Sol dos veces en 6 años, pero no hizo una sola calle nueva o un solo vial nuevo. Cuando llegó éramos la capital económica de Galicia y ahora somos la número dos sin visos de volver al número uno en mucho tiempo. Cuando llegó estábamos en el mapa financiero y cedió la sede a A Coruña para salvar los intereses de dos golfos inútiles, pendientes de juicio en la Audiencia Nacional y por primera vez en más de 100 años, manda carallo, no tenemos ninguna entidad financiera propia. Pero el BNG y el PP prefirieron el intercambio de favores y miserias y los dos pagan su error con una bajada electoral importante, un 30% de antiguos votantes dejan de apoyarlos.

Podemos, Gañemos, A Marea y todas las nuevas propuestas que se conocen hasta ahora no son capaces de crear la suficiente movilización entre los vigueses y viguesas que quieren otra política y otra forma de hacer las cosas. Los errores de la Xunta de Galicia, la complicidad de algunos medios de comunicación y un discurso peronista terminaron de aderezar un plato electoral donde Abel Caballero gana porque enfrente no hay un plato ni un cocinero mejor.

Esa es mi lectura de esta encuesta y la moraleja es: si de aquí a abril no aparece una personalidad atractiva que dé seguridad y suponga una ruptura con las élites de la ciudad, con una lista limpia y nueva y un proyecto diferente, es decir, personas en vez de hormigón, estamos condenados a la miseria en la que vivimos otros cuatro años al menos. Nuevas iniciativas emprendedoras en vez de aceras, volver a una gestión pública del agua respetuosa con el medio ambiente, crear un banco de Vigo por y para los vigueses, meterle mano a las contratas y favorecer los méritos sobre los enchufes garantizando la igualdad de todos. Difícil, sí, pero no imposible y en mi modesta opinión necesario para frenar la cuesta abajo sin frenos de Vigo en estos últimos años de desgobierno. Me recuerda esta ciudad a los alegres pasajeros del Titanic, que bailaban mientras el barco se iba a pique. Y ustedes, ¿qué creen que debemos y podemos hacer?.