Un amigo es un amigo 2

Acaba de fallecer don Manuel Gómez y Faro de Vigo le dedica una necrológica. En primer lugar, mi respeto y mi solidaridad con la familia del finado.

Como ustedes saben, yo no coincidí nunca con este señor y lo que hizo en Caixavigo hasta 1993. Él, con Benigno y Gayoso, eran el tridente que todo decidían. Ellos nos llevaron al primer gran problema de Caixavigo en 1987, cuando Loureiro Benavides, promotor local protegido por este tridente, se fuga a Brasil dejando al decubierto las miserias de hipotecas impagadas a la caja, que sin embargo los incautos propietarios pagaban a Loureiro. Tuvieron que pagar dos veces.

El siguiente charco fue lo de los 100 barcos para pescar en Namibia, que cuando ese país accedió a la independencia, se quedaron parados en los muelles de Bouzas, y con ellos 2.000 millones de pesetas que perdía Caixavigo. En ese momento llega Arthur Andersen a auditar Caixavigo, y por la auditoria venía Goyo Gorriarán. Para no ir al banquillo, cesó don Julio a Benigno y Manuel Gómez, con buenas pensiones eso sí, y nos trajo al delincuente encarcelado de Gorriarán como subdirector. Vamos, un enjuague político para correr un estúpido velo.

Pero la anécdota que recuerdo con más nitidez de este señor, subdirector de la caja, es cuando me recomienda que no presente en las oficinas de Caixavigo mi declaración de hacienda. Él no lo hacía, me dijo, porque no quería que supiesen la renta y patrimonio que tenía. La verdad es, que crédito que concedía para un edificio de nueva planta, pisito que pasaba a engrosar su patrimonio personal. Por eso usaba el Banco Pastor. Si Lorenzo Muradás, si Elías Alonso Riego, si hubieran hablado, eso sí que sería un obituario fidedigno de don Manuel Gómez.

Veamos quien coje su relevo, atentos.

El día de la vergüenza 2

Va a hacer pronto siete años. Fue el día de la vergüenza para la ciudad de Vigo. Era el 9 de febrero del 2010, y ya sabíamos que había decenas de miles de vigueses y de gallegos engañados y estafados por Caixanova en el timo de las preferentes. Sabíamos que desde el año 2000 se había metido la caja en más de 150 empresas inmobiliarias, con socios sospechosos y en sitios peligrosos fuera de Galicia… Pero además también se había deslizado por las inversiones especulativas en energías fuertemente primadas por el Gobierno Zapatero, y para rematarla estaba en bolsa en compañías conocidas como chicharros que había fundado un secretario de Estado. Y aún así, las fuerzas vivas se manifestaron contra la fusión de las cajas.

Dicen las sentencias de la Audiencia Nacional y la del Supremo que desde el 2004 se había creado en Caixanova un agujero superior a 3.500 millones de euros gracias a la gestión del grupo capitaneado por don Julio (no se rían, le gustaba que sus subordinados le llamaran así…).

¿Y nuestros próceres? Se lo dije a Touriño, a Pepe Blanco, a Caballero… Miraban para otro lado. Julio era su amigo. ¿Y el banco de España? Presionado por Pepe Blanco. «Julio es mi amigo», me decía. En el caso de Caballero, mucho más. Cuando salió del ministerio, don Julio lo empleó como profesor a tiempo parcial en su escuela de negocios, porque don Julio era el dueño de la caja desde los años sesenta. Solo un torpe chico del Calvario intentó hacer el cambio en 1993, pero fracasé. Ya en 1993 hubo que hacer virguerías, porque la burbuja de los barcos pesqueros -más de 100 parados en los muelles, sin caladeros donde pescar- provocó un agujero de 2.000 millones de pesetas de aquella en Caixavigo. Nos salvaron Manuel Marín y Europa. Pues a los vigueses, Caballero, las agencias de publicidad habituales, las terminales mediáticas lubricadas y los comités ad hoc de compañeiros de viaxe reclutados mediante favores les decían que nuestra caja estaba fetén, que la enferma solo era la del norte, que tenía 5.000 millones de agujero por una gestión aún peor que la nuestra.

Gayoso no fue a la manifestación. Delegó en su padrino de doctorado, Abel Caballero, y la caja pagó la factura de la fiesta. Y si algo quedaba… sin problema: estaba la publicidad del Concello. Fue un éxito para ellos, fue la peor solución para Vigo. Perdimos sede, puestos de trabajo centrales, capacidad de decisión como ciudad, pérdidas patrimoniales. Pero Gayoso fue presidente y Pego, director general. Caballero, alcalde, con disfraz de viguista… De aquel polvo viene este lodo de nuestro declive como ciudad.

El jueves fue solo el principio de la guinda. Ingresaron en la cárcel porque no quieren devolver una pequeña parte de lo que nos robaron con sus escandalosas pensiones, la de Gayoso como la de Méndez, con la diferencia de que esta última la aplicaron legalmente. Estamos ante gentes que miran más por sus intereses que por los intereses del común, de la gente. No vi al Concello de Vigo moviéndose igual por las preferentes o los desahucios, o los cierres de empresas.

Fue un momento para la vergüenza, por eso no estuve allí, por eso lo denuncié, y por eso puedo pedir que, si Vigo quiere volver a liderar Galicia, tiene que cambiar de actores y de políticas públicas. Incluso me atrevo a más: no volveremos a ser una ciudad inteligente del siglo XXI si no buscamos una fórmula para resituarnos en el mapa financiero. Y para eso sobra victimismo, y nos falta inteligencia y decencia en nuestras élites viguesas.

Termino: si Caballero fuera digno y valiente, como debe ser el alcalde de la muy leal ciudad de Vigo, debería ir a A Lama a ver a su ahijado de doctorado. Por sus actos los conoceréis.

(Artículo de opinión publicado hoy en La Voz de Galicia)

La verdad duele 1

Mientras los medios locales pasan de puntillas por el hecho de que el señor Gayoso y los otros ladrones están, por fin, en prisión por sus tropelías, ABC ha tenido a bien publicar en su web lo que en esta página escribía yo ayer. Mucho dinero en publicidad institucional en juego aquí en Vigo como para publicar opiniones contrarias al régimen y que hurgan en la herida de los que faltaron a la verdad.

También tuve la oportunidad de ser entrevistado en el programa Herrera en la Cope esta mañana. La entrevista la pueden escuchar íntegra aquí:

Las dos caras del declive 2

El declive de las sociedades no se da por casualidad, no es fruto del mal de ojo, no responde a que no nos quieren. El declive de las sociedades y de las ciudades, regiones o estados responde a su incapacidad para adaptarse a los cambios que experimenta el mundo.

Eso es lo que le ha venido pasando a la sociedad viguesa desde antes de 2007, diríamos que desde 2004. Nuestras ventajas anteriores se han desvanecido por la dejadez o corrupción de aquellos que deberían velar por ellas: un sector industrial tradicional que no supo adaptarse al nuevo modelo producción industrial; nuestra entidad financiera volvió a caer en la burbuja especulativa como en 1993, cuando tanto nos costó salvarla. Nuestras élites políticas, mediáticas y económicas cerraron los ojos, no vieron lo que se venía encima y se inventaron un victimismo infundado para salvar el pellejo y dirigir las miradas hacia otro lado.

El problema no era que Gayoso y su equipo habían generado un agujero de 3.000 millones en inversión especulativa, no solo en ladrillo con más de 100 empresas inmobiliarias, sino también en más de 60 solares energéticos o en corrupción pura y dura como negocios eléctricos en Perú o inversiones ruinosas en la bolsa Española. No, Abel Caballero, exempleado de Gayoso en la Escuela de Negocios de Caixanova a 40.000 pesetas la hora y padrino del doctorado honoris causa a Gayoso, decidió que el problema era que Caixagalicia tenía un agujero mayor. Entre los dos sacaron, con el apoyo mediático a partir del pago de publicidad con nuestros impuestos, a más de 30.000 vigueses a la calle porque nos robaban una caja que ya estaba hundida, y hundida por Gayoso y sus amigos, que hoy durmieron en prisión por robarnos. Y nadie de los voceros nos pide disculpas.

No estuve en esa manifestación. Denuncié lo que había, reclamé un cambio de personas y políticas. El tiempo me ha dado la razón, y el declive seguirá en Vigo mientras no haya asunción de errores, cambio de actores y cambio de políticas públicas. Con aceras solo no remontaremos a ciudad líder e inteligente como las que tienen futuro en el siglo XXI.

Esta es la herencia de Caballero y Gayoso….sus intereses por encima de los de Vigo y los vigueses. Créanme, merece la pena resistir, merece la pena luchar dentro de la ley para defender a esta ciudad a la que quiero.

Adeus amigo 4

Fue el primer presidente de la república portuguesa que visitó Vigo. Pero antes de ser presidente, también estuvo en Vigo en reuniones del partido socialista portugués. El PSP, fundado en Bad Godesberg en 1973 bajo la protección del PSD alemán y la Segunda Internacional, reunió por primera vez a su comité nacional en Vigo en 1974, justo antes del famoso 25 de abril en el que tuvo lugar el golpe del movimiento de las fuerzas armadas que tiró la dictadura salazarista, administrada por un decadente Marcelo Caetano.

Conocí a Mário Soares en los años 80. Celebré su victoria en enero de 1986 sobre la misma línea de llegada, en la segunda vuelta de las presidenciales que le enfrentaron, primero al socialista Salgado Zenha en la primera vuelta y en la segunda al democristiano Diogo Freitas do Amaral. Recuerdo aquella noche en el restaurante Solymar administrado por gallegos en la Rúa das Portas de Santo Antão.

Más tarde, participé con él en múltiples actos en la región norte y le invité a venir a Vigo. Me lo prometió y lo recibimos en el Pazo de Castrelos diciéndole “vostede e o meu presidente da república, porque os vigueses despectivamente na Galiza nos chaman portugueses, pero trabúcanse. Pra min coma presidente da cámara de Vigo é unha honra ter un presidente da república”. El saludo fue objeto de comentarios de todo tipo, algunos muy críticos, pero estaba dispuesto con mi colega Fernando Gomes, alcalde de Oporto, a poner en marcha el eje atlántico de ciudades del noroeste peninsular, que 25 años más tarde es la organización de ciudades transfronterizas más importante de la Unión Europea, a pesar de que algunos hayan intentado matarla por pura desidia.

En la constitución del eje en 1992 en Viana do Castelo, estuvo también el presidente Soares. Y por último lo volví a traer a Vigo para participar en un acto del Club Faro de Vigo, a invitación de la directora del club Marisa Real y el director del diario en aquel momento Ceferino de Blas. Me temo que los que mandan ahora, las elites mediáticas y políticas, no tendrán memoria. Yo sí la tengo y Soares fue un amigo de Vigo. Con él y después con el primer ministro Cavaco, implantamos el Instituto Camões en la Casa de Arines financiado con dinero europeo del Plan Urban, y ahí sigue.

Recuperemos nuestra relación estratégica con Oporto y el norte de Portugal, es el camino para tener más peso político en Lisboa, Madrid y Bruselas. Desde lo local a lo global.

Narciso antes que Vigo 7

Entre los muchos mitos que han ido formando el espíritu indómito de los vigueses, figura un trovador llamado Martín Códax, personaje que cantó las ondas “do mar de Vigo dende a ensenada de San Simón”.

La mayoría de los vigueses, incluso los más jóvenes, desconocen que la única copia escrita de aquellos versos y músicas están en una bibloteca de Nueva York, que ese documento único en nuestra historia puede venir a Vigo por primera vez en nuestra historia y que es un documento excepcional para nuestra historia cultural y un ejemplar magnífico de lo que fue aquella edad media en este rincón del mundo donde ya había Vigo y vigueses. Vamos, una ocasión de presumir de Vigo y viguismo.

Pues hete aquí que nuestro querido Abel Caballero dice que el costo de 400.000 euros es inasumible para el Concello. El mismo que quiere gastar más de 30 millones de euros en Balaídos o gasta anualmente más de 2,5 millones de euros en publicidad, patrocinios y subvenciones. Lo de que no hay sitio para tan magno evento tampoco se sostiene. Si quiere le digo uno que está infrautilizado y está al lado de las ondas del mar de Vigo: la Casa de las Palabras. Recree allí durante 4 meses lo que fue aquella cultura medieval de trovadores y juglares. Ahí ya estábamos en el mapa de la lírica portuguesa. Si no le gusta mi idea, que ya sé que no, hay otros edificios y contenedores culturales en esta cidade fermosa que pueden albergar el evento.

Me temo, y es lo que más me duele, que los problemas que ve el alcalde Caballero y su gobierno responden a su enfermedad narcisista de que todo lo que no nazca de él, no puede salir adelante en la ciudad, y esta es una iniciativa de un excelente médico psiquiatra que la canaliza a través de la Universidad de Vigo. No parece que este rector y su posición sobre el tema ETEA y Campus do Mar estén bien vistas en la Praza do Rei, planta primera, o sea la alcaldía.

Perder esta oportunidad sería un error cultural, una falta respeto por Vigo, los vigueses y nuestra historia. Sería un error político porque muchos vigueses comprobarían que no nos merecen gobernar personas que practiquen la mezquindad y hagan de la ruindad una forma de comportamiento. Vigo necesita generosidad, puntos de encuentro, acuerdos, y en asuntos que están en nuestra historia sobran pataletas y narcisismos. El querido psiquiatra Jiménez, discípulo de la escuela lacaniana, sabe que los narcisos necesitan tratamiento, y los vigueses podemos empezar a cansarnos de tanto ombliguismo bonapartista. Al tiempo.