El menor mal 2

Las personas que hemos gobernado sabemos que no hay solución que contente a todos, y los médicos sabemos que no hay medicamento, por bueno que sea, que no tenga efectos secundarios indeseables. El acierto consiste en elegir la solución o medicamento que produciendo el mayor bien, minimice los perjuicios. Apliquemos este principio terapéutico, generalmente aceptado, para discernir cuál es la solución más favorable para Vigo y los vigueses al asunto de Balaídos.

La primera opción es que el Concello, con el plan actual de Abel Caballero, termine de invertir más de 30 millones de euros, bastante más porque la grada de tribuna ya superó el costo inicial, y que siga siendo propiedad municipal el estadio. Por activa y por pasiva, el accionista mayoritario nos ha dicho a todos, incluso pagando la publicidad, que el así se va y sabemos que hay ya dos ofertas extranjeras en torno a 100 millones de euros para comprar su paquete accionarial. ¿Preferimos los vigueses un propietario foráneo y pagar más de 30 millones de euros por el arreglo del campo? ¿por qué tenemos que gastar 30 millones públicos para que se beneficien unos accionistas privados en 100 millones de euros?. Es evidente que esta solución es mala para Vigo.

La segunda opción pasa por un acuerdo Concello-Mouriño para construir el campo del Celta en los antiguos terrenos de GEA(Grupo Álvarez en Lavadores, Cabral). El señor Mouriño seguiría siendo la referencia accionarial del Celta pero el Concello de Vigo tendría que primero parar la inversión en Balaídos, y después pensar que haría con los terrenos del estadio, porque si el Celta juega en su estadio no hay equipo para ese estadio de Balaídos, que caería en desuso y veríamos el declive de ese barrio como estamos viendo ahora lo que ha pasado con el traslado y cierre del Hospital Xeral. Esta solución, en cualquier caso, nos deja con un estadio sin uso y por tanto no tiene ningún sentido que el Concello y la Diputación sigan enterrando dinero público en unas gradas que no van a tener ni equipo ni aficionados.

La tercera opción es que el señor Mouriño consiga un acuerdo con el Concello de Mos, o el de Redondela, o el de Porriño, o el de Gondomar, o el de Nigrán y decida construir el nuevo estadio y la ciudad deportiva del Celta fuera de Vigo. Eso es lo que hizo el Espanyol cuando se fue a Cornellá y abandonó Barcelona municipio. Esta solución no es buena para Vigo, se nos cae un barrio y nos sobra un estadio que no tendrá equipo. En este caso, ¿qué sentido tiene seguir enterrando dinero público en un estadio que no va a tener usuarios, y para el comercio y hostelería de zona Traviesas-Fragoso se acabaron los días de partido y las recaudaciones?. Seguro que algunos no podrían soportarlo. Esta solución no es mala, es horrible, la peor.

Por último, queda la solución que no quiere Abel Caballero: un acuerdo que permita que el estadio pase a ser del Celta pero que parte del Celta sea municipal, para que ahora y en el futuro podamos como ciudad estar al tanto y controlar lo que se hace en el club. En esta hipótesis, hay que parar de enterrar dinero público y negociar con luz y taquígrafos el futuro de la sociedad anónima deportiva R.C. Celta de Vigo con participación municipal. A mi ver, esta es la mejor solución para el barrio, mejor para la ciudad y mejor para el Celta, porque así no cambia la propiedad y se ancla un accionista fiable.

Hasta aquí mi ejercicio de razonamiento. Ahora asistamos a lo que pasa, pero lo sensato y lo mejor para Vigo es un acuerdo. A este gobierno, a los grupos municipales, a los accionistas mayoritarios del Celta: echarle paciencia, imaginación e inteligencia para llegar a buen fin.

2 thoughts on “El menor mal

  1. Responder Magis dic 22,2016 00:09

    Totalmente de acordo Carlos… Magis

  2. Pingback: A paso cambiado - Carlos Príncipe

Deje un comentario