Luces y sombras sobre ruedas 2

El 18 de mayo el presidente del grupo PSA, Carlos Tavares, presentó en Vigo el nuevo vehículo que se empezará a montar en la planta Citroën del polígono de Zona Franca. El vehículo que empezará a salir de la segunda cadena de producción en 2020, será de la marca Peugeot, tramo de precio medio-bajo, vendrá a sustituir al actual 208 y se piensa que por su precio, tendrá una gran demanda, con lo que la planta de Vigo, que desde 2017 tendrá la exclusiva del modelo K9, furgoneta, podrá volver a estar entre las 450.000 y las 500.000 unidades producidas al año, cifras que no se conocían desde 2007. Ese es el precio de la crisis loca del capital financiero, 13 años para volver a los niveles de vida y empleo, por el camino sacrificios salariales y de derechos, pero también mejoras en eficiencia y modernización industrial.

Ayer, en la foto de Tavares y Feijóo, eché en falta a Abel Caballero y recuerdo cuando en 1993, en Moncloa estaban Felipe González y el presidente de PSA de aquella, y a su lado este humilde vigués, para presentar el plan que duró hasta el año 2005. En el caso actual, Caballero estaba en Madrid, viendo a Susana Díaz y nadie le echó en falta porque estas conversaciones para sacar el nuevo proyecto industrial adelante, no lo tuvieron en cuenta, sabedores en París, en una empresa con capital estatal francés, que lo de Caballero son las aceras de granito y hormigones Valle Miñor. El director de la planta de Vigo, el señor Yann Martin, piensa que los políticos de la zona, Caballero incluido, son poco prácticos y no se preocupan suficientemente del interés general.

Bueno para Vigo el acuerdo de ayer, malo que hayamos perdido peso en la consideración de PSA, por los errores de Caballero. Si viviera el viejo señor Lemos, dueño del restaurante Las Bridas, desaparecido, nos podría contar aquella tormentosa reunión entre el director de planta de Citroën que tuvo q esperar por Caballero más de 2 horas y hubo que ir a buscarlo a casa. Se había olvidado el prócer vigués de la cita.

Fiascos y más fiascos 2

¿Dónde quedan los grandes proyectos de Abel?

Érase una vez una ciudad que pasó de ser la número 1 de renta y PIB per cápita en Galicia en 2005 a situarse como tercera o cuarta en Galicia en 2015. Esa misma ciudad tenía más de 30.000 parados, y por primera vez en su historia, no crecía demográficamente, es más, por primera vez eran más los vigueses que se iban a vivir y trabajar fuera, que los foráneos que escogían Vigo para vivir y trabajar. Esa ciudad se llama Vigo y la dirige un alcalde, Abel Caballero, encantado de su relación con las élites que marcaron el declive de la ciudad. Apadrinó como doctor honoris causa a un tal Gayoso, que hundió Caixanova. Jugaba al tenis y era amigo de Manuel Fernández de Sousa, el hundidor de Pescanova que engañó a 20.000 accionistas. Cedió locales a la mujer de Manuel rodríguez, dueño de Rodman, que vendió su empresa a un chino perseguido por corrupción y delitos económicos. Este gran prócer hijo adoptivo de la Coruña prometió cambiar la ciudad con los siguientes proyectos:

- El pirulí de Jean Nouvel, cuando estaba en el puerto, al que acompañó de una Disneylandia en la zona de las Avenidas con pasaje submarino acristalado, y para rematarlo con un centro comercial en Beiramar.

- La reforma de la Praza do Rei, el Concello y la ladera del Castro, que le fue confiada en forma de maqueta y dibujo al gran arquitecto Rafael Moneo, que no hizo sus trabajos gratis, sino a cambio de una cantidad de dinero. En este proyecto el gran Abel llegó a buscar socio empresarial y el elegido, como no, fue una empresa inmobiliaria de Gayoso y Caixanova, Raminova. No solo no se movió un papel sino que Caixanova desapareció y Raminova liquidada.

- La grandiosa playa de Samil fue recuperada en dos ocasiones sobre el papel por nuestro prócer, acompañado de su discípula Elena Espinosa. Samil sigue igual, eso sí, hicimos un chiringuito nuevo de algún conocido sobre ese arenal que íbamos a liberar y regenerar.

- Pero quedaba el último cartucho: la gran y estupenda estación del AVE con centro comercial, campo de fútbol incluido en la terraza para el modesto Casablanca. Aquí el socio escogido por nuestro visionario era el ministro Blanco, el que se olvidó de declarar puerto nodal al puerto de Vigo mientras Abel tragaba. Como Abel y Blanco son de pueblo, se hicieron las Américas para buscar otro premio Pritzker para su fastuoso proyecto, Thom Mayne. Ahora sabemos que el concurso para ese proyecto ha vuelto a quedar desierto, vamos, que no hay quien se quiera arriesgar a poner dinero en la milonga.

Por el camino, Abel consiguió que por primera vez suspendieran el Plan General de Ordenación Municipal, por defectos graves en la tramitación.

Pobre Abel, pobre Vigo, pero todo esto es cierto y los vigueses y sus altavoces callan, la oposición se hace desde estas páginas y algunos juzgados. Así, así se hundió el Titanic.

Viguismo de mentira, viguistas de hojalata

Cada vez que oigo a los patriotas me acuerdo de aquella frase de un político inglés que afirmaba que los patriotas son canallas que ocultan sus delitos y mentiras detrás de las banderas. Pasen a internet y lean las declaraciones del señor Méndez Romeu, en los años 2006 y 2007, sobre la posible área metropolitana de Vigo y descubran, azorados como yo, que este individuo es el candidato que apoya el actual alcalde de Vigo, que miente cuando dice que pone a Vigo por encima de todo.

Este tal Méndez Romeu, de aquella conselleiro de presidencia de la Xunta, presidida por el inefable Touriño, dijo cosas como que el área metropolitana de Vigo tenía que ser conjunta con Pontevedra ciudad. Después pretendía crear un área metropolitana supeditada a la Xunta de Galicia que tendría el 40 por ciento de votos en su mano y con una presidencia rotatoria de cada alcalde, de tal modo que Vigo presidiría el área metropolitana cada 7 años, y solo seis meses. Dentro de su ignorancia y mala fe, llegó a mandar un texto que hablaba de consorcios metropolitanos y que no fijaba la capitalidad ni de los consorcios, no fuera a ser que Vigo tuviera protagonismo. Lean, lean la hemeroteca de los horrores antiviguistas de Méndez Romeu y ríanse porque este enemigo declarado de Vigo y el viguismo es el candidato que el señor Caballero quiere poner primero al frente del PSOE y después ser presidente de Galicia. “¡Joder que tropa!” decía Romanones. El viguismo de Abel, hijo adoptivo de A Coruña por revivir Alvedro, se manifiesta en intentar poner al frente de la Xunta a un señor que se quiere cargar el protagonismo y el área metropolitana de Vigo.

Los patriotas españoles tienen su dinero en Suiza y Panamá, los viguistas de Abel venden las aspiraciones de Vigo en el altar de las alianzas corruptas de los partidos. Otra mentira más al descubierto, otra careta que se cae, pero nadie en la prensa ni en los medios se atreven a recordar estas verdades. Es más, los pobres afiliados del PSOE de Vigo callan y tragan y los chicos y chicas del PP, Mareas, Podemos, Sindicatos, miran para otro lado. No se merece Vigo tan mala gente, pero es lo que hay, de momento.