Caballero en el alero 3

Han tenido que ser la justicia y las denuncias de gente normal y decente, las responsables de desmontar un sistema corrupto basado en el clientelismo politico. Contratos mal adjudicados, presupuestos hinchados, obras hechas antes de la adjudicación, comisiones por favores de hasta el 10%, decenas de enchufados…, todo lo que venimos denunciando y que llevamos a la Fiscalía: un sistema basado en la vulneración de la ley, en el quebrantamiento del principio de igualdad y mérito, la compra de voluntades y la ocultación de estos actos a la población por una política de compra de voluntades con la publicidad y favores institucionales. Todo esto lo supieron las direcciones gallega y federal del PSOE porque se lo mandé por escrito, siendo los últimos el señor César Luena y el señor Besteiro, también imputado por el caso Garañón.

No se equivoquen, no canten victoria. No es el fin de Abel Caballero, solo lo hemos puesto en el alero y el reloj y la pluma son lo de menos. Ya hace tiempo, una corporación presidida por Portanet tuvo el dudoso honor de ver a parte de sus miembros juzgados por regalos y prebendas recibidos de la empresa Vitrasa, concesionaria del transporte público en Vigo que vino a sustituir a los famosos tranvías. La historia, si no se aprende de ella, se repite. Caballero ha perdido lo más importante de un político: la credibilidad. Lo de más, construir una alternativa transversal de gente decente que rompa con este neocaciquismo que practican las élites de Vigo.

Para terminar, si los periódicos publican todas estas corruptelas y enchufes con empresas de tamaño pequeño, ¿qué negocios corruptos no harán estos protagonistas con los grandes contratos?.

El concejal más guay

Lean y disfruten como con nuestro dinero el señor Ángel Rivas, concejal y secretario de organización del PSOE en Vigo, enchufaba al menos a 26 amiguetes en la contrata de jardines. La misma contrata que ampliaba sus honorarios sin justificación hasta llegar a casi mil millones de las antiguas pesetas. La misma contrata a la que se le adjudicaban a posteriori, obras como las de la Avenida de Castelao en Coia. No es de extrañar que el jefecillo de CESPA dijese que Ángel Rivas era el concejal “más guay del Paraguay” como recoge el informe de la Policía en las conversaciones intervenidas por orden judicial en el marco de la Operación Patos.

Y Abel Caballero contento con los trabajos sucios y amaños de su número 2 en la agrupación socialista de Vigo. Le hacía el trabajo sucio y a ver para otro lado mientras se saqueaba el presupuesto y se vulneraba la legalidad. Y de David Regades ya verán lo que sale.

Pero el PP no se quedaba atrás, lean el vodevil que en Atlántico cuentan de Corina Porro y de la señora Bravo Bosch. Para vomitar.

En Vigo, el PSOE como el PP de Valencia del señor Camps, allí amiguito del alma y aquí concejal guay del Paraguay. En Vigo debemos hacer como en Valencia y echar a los corruptos.

El principio del fin 1

Hasta la prensa adicta, afín al régimen, tiene que claudicar y reflejar la petición de la fiscalía de Vigo, decisión colegiada, de imputar por cohecho, prevaricación, malversación de fondos públicos o negociaciones prohibidas a más de 40 personas de la élite política de Pontevedra y Vigo.

Al principio de todo, aquella denuncia que presenté en la primavera de 2012 cuando descubrí el pastel de Eiriña y Hormigones Valle Miñor, cuando vi delante del portal de mi consulta a parte de los imputados hoy, riéndose a mandíbula batiente. Ahí estaban David Regades, mano derecha del alcalde Abel Caballero, Ángel Rivas, mano izquierda del sátrapa y Alonso Pais, dirigente vecinal y sindicalista reconvertido en conseguidor por el ex alcalde Manuel Pérez y padre de la entonces concejala del PP en el Concello de Vigo, Alexia Alonso. Riéndose estaban, de ustedes y de mí, ellos repartiendo sus obras y comisiones, amañando concursos, saqueando a pequeña escala pero de manera continuada nuestros impuestos mientras el alcalde Abel Caballero, que nunca duerme y siempre defiende la legalidad, no veía, no sabía, no olía, no detectaba, Abel Caballero solo veía su reloj y que los contratistas eran los mismos, que las hormigoneras eran las mismas, que se adjudicaban obras que ya estaban hechas y se colocaban en estas empresas amigas hijos, primos, maridos, cuñados y un largo etcétera.

Y si esto pasaba en el Concello de Vigo, ¿qué no estaba pasando en la delegación de la Xunta de Galicia en Vigo con la profesora de derecho Bravo Bosch al frente, o en la diputación de Pontevedra con el eximio ex conserje Rafael Louzán, que no ha vuelto a su trabajo original, velando por nuestros cuartos?.

Una mierda, del PP y del PSOE, de la Diputación de Pontevedra, de la delegación de la Xunta en Vigo y del Concello de Vigo. No era una cuestión personal mía. No es un problema de siglas, ni de formación académica, Abel Caballero es catedrático, Bravo Bosch profesora universitaria, ni de origen social. La corrupción es transversal, lo corroe todo.

Empieza el final de una política nociva, el clientelismo, y el final de unos políticos canallas que confundieron sus privilegios con los intereses generales. Mereció, merece y merecerá la pena luchar. Habrá más noticias, es decir, más ayuntamientos e instituciones y más partidos en la lista de imputados y causas, atentos al BNG de Pontevedra.

¿La solución?, echar a los que están en política y apoyar a los que humildemente hacemos política, que es defender valores e ideales por encima de la situación personal que uno tenga.

Unas pequeñas sugerencias

En primer lugar, queremos manifestar la falta de previsión por parte del Concello de Vigo y singularmente del alcalde y concejal de transporte, por en 8 largos años de idas y vueltas con el hospital no haber previsto una alternativa de Vitrasa para dar servicio a los vigueses.

En segundo lugar, es urgente y necesario la puesta en vigor del billete de transferencia que permita por el precio de 1 único billete y durante 120 minutos, que cualquier vecino de cualquier barrio o parroquia pueda hacer los transbordos necesarios para acceder a este servicio básico y universal. El coste estimado de esta medida es, según nuestros estudios, de 475.000 euros al año, fácilmente asumibles revisando los más de 12 millones de euros que el actual alcalde dedica a Vitrasa anualmente como subvención.

Por último, debe ser cambiado el horario de las lanzaderas al hospital, que debería ser todos los días desde las 7 hasta las 22.30, pues los trabajadores también tienen derecho a usar transporte público para ir a su trabajo cotidiano.

La verdad se abre paso 4

Decían que mis denuncias eran una cuestión personal, aún así intentaron callarme, porque sabían que lo que denunciaba era y es corrupción. Lean con fruición las páginas 18 y 19 de Faro de Vigo de ayer día 17 de septiembre, o los distintos artículos en las ediciones digitales de La Voz de Galicia y Faro de Vigo de hoy. Verán que todo lo que dijimos en esta web era cierto.

Louzán y Chema Figueroa, además de sobre relojes, hablaban con su amigo y compañero de partido, el señor Alonso Pais, no de los problemas de los vigueses o los habitantes de la provinvia de Pontevedra. No, ellos hablaban con la señora Bravo Bosch, delegadas de la Xunta en Vigo, de contratos y contratas, de pasta que ponemos los contribuyentes, y Alonso Pais, padre de la exconcejala del PP Alexia Alonso, apuntaba supuestos relojes que les regalaba, no solo a los del PP, también mojaban los chicos del PSOE. Mi querido alcalde Abel Caballero figura en el informe de la Policía como receptor de un reloj Montblanc, y el concejal Regades figura como receptor de un reloj Oris Williams que cuesta tres salarios mínimos y el concejal Rivas, ¿qué recibió?. La respuesta está en los 13.500 folios de los 31 tomos que cuentan las andanzas de la empresa Eiriña, que con otro nombre sigue contratando con el Concello de Vigo para la renovación de Balaídos. Quizás alguien del Concello ha estrenado nuevo reloj no hace mucho.

¿Qué esperan para dimitir todos estos caraduras?. Si no, persónense como perjudicados y denuncien a quien mancilla su nombre. Veremos más, y el Concello de Vigo tiene que personarse como parte perjudicada en el sumario y tiene que hacerlo ya. Si el Concello calla, entonces es cómplice y hay que echar a todos los que se opongan al personamiento. Siendo el que escribe alcalde, el Concello se personó como perjudicado en la operación Nécora, el macrojuicio contra el narco.

Hasta el final y en todo 1

Acaba de anunciar doña Carmela Silva, presidenta de la Diputación de Pontevedra, diputada en cortes por la provincia de Pontevedra y concejala del Concello de Vigo, que como presidenta de la diputación provincial ha remitido a la fiscalía y al Tribunal de Cuentas expedientes de gasto por valor de 35 millones de euros, cofinanciados por la Unión Europea y correspondientes al último mandato del señor Louzán y su mayoría absoluta del PP.

En primer lugar, felicitar por esta decisión y invitarla a que nos diga, con nombres y apellidos, vinculaciones políticas y familiares, toda la lista de enchufados de Louzán y el Partido Popular. Los ciudadanos decentes queremos saber y depurar todas las tropelías y abusos de poder, los haga quien los haga. Deseo que este paso inicial se continúe con la personación de la Diputación como perjudicada y acusación en todos aquellos procedimientos en que haya lesión del interés público. Sin miedo, sin componendas porque algunos creímos que detrás del pacto presupuestario entre PP y PSOE en Vigo había un interés mútuo en taparse mutuamente las corrupciones.

Nada me alegraría más que haberme equivocado, el tiempo nos dirá si esto va en serio o es un simple postureo.

Salvemos el Hospital Álvaro Cunqueiro

Un hospital puede durar siglos, que se lo digan a la Pitié-Salpêtrière de París, al hospital Karolinska de Estocolmo o a cualquiera de los hospitales de Londres. Los gobiernos en democracia en España tienen una duración media de 8 años, con casos extremos como Felipe González a nivel nacional o algunos gobiernos autonómicos.

En Vigo, el hospital más antiguo es el Hospital Municipal que nos ha sobrevivido a muchos alcaldes. Hoy está transferido al Servicio Gallego de Salud desde 1994, siendo el que suscribe alcalde de la leal y noble ciudad. El otro hospital por antigüedad es el conocido como Pirulí, Xeral desde la década de los años 80 coincidiendo con la gestión socialista del INSALUD. El hospital del Meixoeiro se puso a funcionar en noviembre de 1989 tras una dura batalla para su construcción en la que participé como concejal de Sanidad que convenció al ministro Lluch de que había que hacerlo, además de ampliar el Xeral y no comprar Povisa. Los alcaldes que más han durado en Vigo en el siglo XX alcanzaron los doce años, algo que ahora el actual va camino de empatar. Con estos datos lo que quiero demostrar es que un hospital puede servir a más de 5 y de 6 generaciones de ciudadanos, mientras son raros los gobiernos democráticos que duran más de 12 años.

Los hospitales, como los trabajadores de la salud, tienen un capital fundamental: la reputación. Pues bien, los vigueses tenemos un problema con el Hospital Álvaro Cunqueiro, que iba a ser la esperanza de una asistencia sanitaria de altísima calidad y se está convirtiendo en una pesadilla para la gente que trabaja allí o tiene que ser atendida en él. Esta mañana, una cardiópata decía en la unidad de reanimación del Hospital Meixoeiro cuando le comunicaban que iba a ser traslada al Hospital Álvaro Cunqueiro para terminar su tratamiento: “por favor, déixenme eiquí, eu prometo que non fago nada, non molesto”. ¡Bravo queridos, lo han coseguido!, entre los que pusieron en marcha un traslado apresurado y escogieron un sistema de concesión que no comparto, los intereses corporativos de los que ven peligrar sus aspiraciones y privilegios con una unificación funcional y los legítimos opositores al actual gobierno de la Xunta desde la oposición política, los sindicatos y movimientos sociales, nos estamos cargando el capital fundamental del hospital: su fiabilidad y su capacidad para inspirar confianza.

Miren, esa situación ya la viví cuando a finales de los años 90 tuvimos varios casos de contaminación por Aspergillus en el hospital Meixoeiro. Había un gobierno de la Xunta del PP y era gerente del meixoeiro el doctor Cayetano Rodríguez Escudero, actual concejal del gobierno municipal del alcalde Abel Caballero. En aquel momento, el alcalde de Vigo con mayoría absoluta era el señor Manuel Pérez, del PP, y recaía en mi persona la jefatura de la oposición socialista en el concello de Vigo. Ni a mí ni al doctor Cabrera, compañero del grupo municipal socialista, se nos ocurrió disparar contra la reputación del hospital, que sufrió y tardó años en recuperar su buen nombre. Pues ahora, con el Álvaro Cunqueiro, estamos consiguiendo que los pacientes tengan miedo a usarlo y así no hacemos nada positivo para la sanidad pública de esta ciudad y su área sanitaria, y más si se hace con mentiras, medias verdades y demasiadas ambiciones políticas personales.

Así esta ciudad ni va a más ni a mejor, y las elecciones y los gobiernos pasan. Los hospitales se quedan.

Tarde y mal 1

Cuando existe liderazgo, se defienden criterios y valores por encima de coyunturas.

En la tragedia humanitaria que sufre Europa ante avalancha de personas que huyen de la maldita guerra y la muerte, son los líderes locales, Ada Colau la primera, los que están demostrando el carácter solidario de la sociedad española ante las dudas de un Rajoy derechista. En Galicia han sido los alcaldes de A Coruña y Santiago de Compostela, en minoría en sus plenos, quienes han ofrecido sus ciudades para acoger refugiados sirios.

En la historia reciente de la ciudad de Vigo, acogimos refugiados en dos ocasiones: en primer lugar unas 40 personas que provenían del sudeste asiático, los llamados “boat people”, y después cuando la guerra de los Balcanes acogimos un centenar de personas de origen bosnio e incluso se envió a un Sarajevo cercado por los serbios, una caravana solidaria con alimentos y medicinas al frente de la que iba el concejal Magariños, responsable del área social en el gobierno que yo mismo presidía.

Hoy, todavía Vigo y su gobierno municipal no se han pronunciado para abrir la ciudad a recibir refugiados. Cada minuto que Vigo sigue callado e inactivo en este tema, muchos sentimos verguenza y constatamos que nos merecemos algo mejor que el populismo que nos gobierna desde hace más de 8 años. Porca miseria intelectual, además de los votos existen los valores, aunque estos no se cuentan en las urnas.

Se van y puede que no vuelvan 1

Lean el clarificador artículo que escribe hoy Carlos Punzón en la Voz de Galicia y el de Jose Teo en el diario Atántico y díganme si no deberíamos preocuparnos los vigueses.

Con los datos del Instituto Nacional de Estadística en la mano se constatan dos cosas: primera, la ciudad que atrae a más gallegos para vivir en ella es A Coruña por delante de Vigo; segunda, de Vigo salen más personas que se van a vivir a otros concellos de Galicia que gallegos se vienen a vivir a Vigo.

Lo que estoy describiendo y lo que está sucediendo es justo lo contrario de lo que ocurrió en el siglo XX, cuando Vigo era el gran polo de atracción para la mayoría de gallegos, que como mi madre vinieron buscando más calidad de vida y mejores oportunidades de progreso y bienestar. Los movimientos demográficos no son la verdad única pero reflejan bien las expectativas de futuro. Nuestras élites nos están llevando a ser una ciudad segundona, y mientras las generaciones más jóvenes de vigueses y viguesas se van, nuestros líderes de opinión y líderes institucionales se dedican a comprar publicidad para que no se sepa que pintamos poco en el futuro a medio plazo.