Corrupción de alta velocidad 1

He dicho desde hace años que no se puede explicar racionalmente que España tenga mas kilómetros de AVE que Alemania, Francia, USA, Gran Bretaña, Japón, etc. Solo nos gana China, país con una superficie mucho mayor y con 40 veces la población de España.

Además, las líneas que están funcionando en su conjunto son deficitarias, es decir, ponemos dinero todos los españoles a final de año para tapar los agujeros. ¿Por qué entonces este furor por hacer kilómetros de AVE?, la respuesta es la misma que para comprender por qué tenemos aeropuertos duplicados o infrautilizados, como es el caso de Galicia. Es fácil adjudicar, después pagar reformados, sacarse unas fotos antes de las elecciones. Lo difícil es rentabilizar la inversión. Desde 1996, en España, los gobiernos sucesivos decidieron invertir en hormigón, como aquí en Vigo decidimos hacer aceras de lujo que no tienen ciudades como Barcelona, Viena, París o Madrid.

Al final se sabe todo. Sabemos y sabremos más, que hay empresas, directivos, funcionarios y políticos que sacan tajada de la obra pública. Sepan que José Blanco, anterior ministro de Fomento y gran impulsor del AVE, tenía en Adif un muy buen amigo. Carlos De la Peña, ex alcalde de Baiona, en su tiempo hombre de confianza de Sánchez Presedo y amigo eterno de José Blanco desde los tiempos de la discutida contabilidad del Consello da Xuventude en Galicia, que presidía Blanco y donde De la peña, como economista prestigioso, asesoraba. ¿Adivinan quién le nombró director de seguridad en Adif?.

One comment on “Corrupción de alta velocidad

  1. Responder Ataturk may 8,2014 20:57

    ¿ Pero este Carlos de la Peña no se dedicaba a la hostelería ?
    En fín que un carguito público siempre es más seguro.
    Ahora tenemos que preguntarle por el accidente de Angrois y su responsabilidad. Bueno la suya y la del Sr.Blanco al nombrarle, ¿ o era un experto en el tema ?
    Sr.Principe que aún hay tiempo para hacer una alternativa en Vigo y no aceptar lo irremediable de tener otra vez al, no sé como definirlo, Abel Caballero.
    Saludos.
    Ataturk

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