El ejemplo francés

El partido socialista francés, desde 1977, era el partido municipalista, el que gobernaba más ciudades de Francia. Eso ha cambiado hoy en la segunda vuelta de las elecciones francesas. La izquierda, los socialistas, verdes y comunistas, hemos ganado París pero la derecha ha ganado las elecciones, y lo que es peor, la extrema derecha tendrá 7 alcaldías y más  de 1200 concejales.

La derrota en ciudades como Limoges, que desde 1912 habían tenido alcalde socialista siempre, solo se puede explicar por un voto de advertencia en forma de abstención de los votantes progresistas, que no entienden la gestión de la crisis económica que está haciendo la actual dirección socialista francesa en cabezada por François Hollande. El mensaje es claro: o cambiamos de política o los electores cambian a los gestores que desde la izquierda se resignan a aplicar las políticas austericidas de las élites economicistas europeas. Esto es otro toque de atención, es necesario que desde la socialdemocracia preparemos una alternativa creíble para derrotar a las políticas de derechas y a los políticos que, desde la izquierda nominal, las practican sin rubor. En Francia la gente también quiere cambio y si la izquierda no ofrece cambio, los cambian.

Vigo, España no somos diferentes. Aprendamos de las derrotas para preparar nuestra victoria. Aprenda el aparato socialista de ciudades como Dunquerque o La Rochelle, donde Los candidatos diferentes de los oficialistas de la dirección socialista se impusieron netamente a las listas del aparato y a la derecha y extrema derecha. En Dunquerque, un ex ministro socialista, un alcalde desde hace 25 años, ha perdido ante la candidatura de las bases electorales que reclamaban un cambio.

Francia y los votantes lo muestran una vez más: el cambio no es una opción sino una necesidad, y si los gobernantes no lo hacen, ya se encargarán los electores de llevarlos a cabo con la fuerza de su voto. Esa misma oportunidad la tendremos nosotros en mayo del año próximo.

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