La puerta giratoria: un escándalo y un expolio

Lean como se colocan en cómodos sillones de los consejos de administración nuestros representantes, y desde allí, nos expolian a los representados.

Los estadounidenses denominan esa promiscuidad entre política y negocios como “revolving door” o puerta giratoria. Ya ven que son las empresas eléctricas las mayores recolocadoras de exministros y ex presidentes de gobierno. Seguro que también alguno me dirá que es una casualidad, que no es delito, ya lo sé yo, pero ¿qué quieren que les diga?, yo creo que estos lumbreras cuando se sientan en el consejo de administración no piensan en los 5 millones de españoles que no pueden pagar el recibo de la luz.

Todo muy legal, pero huele fatal, ahí también hace falta cambio democrático. Lo normal, además de limitar mandatos, que con dos seguidos llega, es que la gente que nos representa y nos gobierna vuelva a su vida anterior. Claro, para eso hay que tener una vida profesional propia y algunos han hecho de la política su único modo de vida. El profesor Martín de Hijas ya me decía en 1983, que solo debían ir en las listas electorales aquellos que, al menos, tuvieran más de 2 años cotizados a la Seguridad Social. Siempre me convenció este argumento de mi compañero.

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