Parad el baño de sangre en Egipto y liberad a Morsi

No soy partidario de los islamistas, que han sido incapaces de administrar el enorme caudal de confianza que le dió el puebo egipcio. Es más, su gestión económica fue desastrosa para los intereses de los trabajadores, los campesinos y las escasas clases medias egipcias, incapaces de romper con los privilegios de la oligarquía que se había consolidado en la economía egipcia a la sombra del régimen corrupto de Mubarak. En el terreno de las libertades, los Hermanos Musulmanes se comportaron como lo que son: unos teócratas autoritarios, poniendo en la Constitución sus creencias religiosas que atacan a las libertades individuales y colectivas, como se puede ver en su pisoteo de los derechos de las mujeres, de los coptos o de las organizaciones que defienden los derechos humanos.

Una vez aclarados estos asuntos, quisiera mostrar mi más profundo rechazo a que los militares usen a demócratas como El-Baradei para machacar las pocas libertades restantes y perseguir a aquellos que no les bailan el agua.

Desde aquí hago un llamamiento a que cese toda ayuda económica de la Unión Europea y los Estados Unidos de América mientras no se libere a Morsi, se pongan fuera de prisión a los activistas injustamente detenidos y que no hayan practicado la violencia. Además, por supuesto, es necesario un embargo de armas a los dos bandos para forzar un gobierno de unidad nacional que organice la transición hacia unas elecciones libres y con igualdad de oportunidades, vigiladas por la comunidad internacional.

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