Del insoportable declive de nuestra ciudad de Vigo

El pasado día de Galicia, en una comida con amigos, un joven directivo medio de una empresa situada entre las 100 primeras de España por facturación, me explicó que estaba deslocalizando parte de la producción que hacía en nuestra ciudad de Vigo a otra ciudad, más pequeña, del estado español. Si ustedes escuchan a los pífanos de los caciques locales, creerían que estábamos ante una vil maniobra de los anti vigueses del Lobby del norte encabezados por Núñez Feijoo. Lo mejor de todo esto, es que quién me lo decía, tiene menos de 40 años, ha votado siempre al PSOE e incluso tuvo un tiempo carnet de afiliado socialista.

Llevado por mi curiosidad me atreví a preguntarle que cuál era el motivo de la decisión de su empresa, y me respondió: “Vigo ya no es competitivo. Nos sale un poco más caro y es menos productivo que lo que conseguimos en la otra ciudad”. Me dio un dato que me dejó preocupado: el absentismo laboral que tenemos en Vigo es de un 4% y con una tremenda rotación de los puestos de trabajo. Ya ven, no era el malvado Núñez Feijoo ni el lobby coruñés quienes una vez más nos castigaban.

Lo que mi buen amigo me contaba no es una anécdota, porque los 31.000 dramas personales de trabajadores y trabajadoras desempleados que viven en Vigo son demasiado serios como para intentar seguir cerrando los ojos a la realidad. La peor enfermedad es la que se ignora, y aquí, los mandarines de la política y la economía viguesa, se empeñan en seguir engañándonos. No hay una conspiración contra nosotros, mejor dicho, los que conspiran contra el pueblo de Vigo están dentro. Son los que han hecho de sus privilegios políticos y sociales una ley de bronce que impide la modernización de nuestra ciudad. Son esas mismas caras que ven ustedes en todas las fotos en los últimos 15 años.

Los mismos que ocultan que ya no somos el motor económico de Galicia, porque desde hace 3 años, el informe ARDAN, redactado por la Zona Franca de Vigo y no por el lobby de A Coruña, viene diciendo que la capital económica de Galicia es el área urbana de A  Coruña y que hay allí, menos cifras de paro y más valor añadido que aquí.

Los mandarines que se reparten la tarta de la ciudad, siguen ocultando al pueblo de Vigo que nuestros emprendedores y valientes patronos viguistas fueron incapaces de juntar 400 míseros millones de euros para quedarse con el nuevo  banco nacido de la fusión de las dos cajas. Tuvo que ser un emprendedor de la Coruña, con otros emprendedores, sobre todo de la Coruña, quienes consiguieran reunir, sin ninguna manifestación ni algarada política, el dinero que va a permitir que en los próximos 20 años, por lo menos, el centro financiero de Galicia resida en la ciudad Herculina.

Cuando yo era alcalde, hace 20 años, en Vigo había, al menos, 2 entidades financieras, y éramos, en el informe ARDAN, la capital económica de Galicia. En aquellos tiempos intentamos una renovación generacional que fracasó, y la prueba es que, en mi caso, Saturno se comió a su hijo. Pero en los consejos de administración y en las direcciones empresariales y sindicales, sigo viendo las mismas caras y los mismos vicios. Coge el dinero y corre…, parece ser la consigna, olvidándonos de los intereses generales y poniéndolos por debajo de intereses corporativos o incluso individuales: el fulanismo.

Pero lo que más me preocupa es que la sociedad viguesa no reaccione y se deje engañar con cuentos. ¿Vieron ustedes alguna vez la edad media del consejo de administración de Caixanova? Yo, solo la podría comparar, con las fotos del Politburó de los envejecidos dirigentes del partido comunista de la unión soviética…, y le pasó a Caixanova lo mismo que a la URSS, que cuando se supo la verdad y llegó el momento de competir, le ganaron los americanos. En nuestro caso nos ganaron los coruñeses que se han quedado con la presidencia y la sede fiscal, donde se pagan los impuestos, y les recuerdo que una parte de la financiación de los ayuntamientos viene por la participación en los ingresos fiscales del Estado. Con lo cual mi felicitación al “genio” que cedió la sede fiscal a cambio de intentar salvar al presidente del Politburó. Al final nos quedamos sin presidencia y sin sede fiscal, mientras los patriotas patronos vigueses siguen con su dinero fuera de Vigo y de Galicia.

La caja es agua pasada y perdida, y no por culpa de Feijoo sino por el egoísmo de  los fulanistas, pero me preocupa más lo del naval. ¿Cuántos miles de millones han ido dando los diferentes gobiernos del Estado y de la Xunta para al final llegar a suspensiones de pago en cadena?

Los sindicalistas, además de llamar a Almunia y Zapatero traidores ¿les pedirán algún día responsabilidades civiles y penales a los administradores de esos agujeros negros donde se esfuma el dinero público y privado?

¿Dónde están los indignados con los privilegios de pensiones que tenían los políticos, que eran una escandalosa decisión tomada posteriormente a 2004 (lo aclaro por lo que a mí me podría tocar), que se callan ante las prejubilaciones de oro de la deficitaria Universidad de Vigo? en la de Santiago con ser más antigua y señorita, no tienen esos privilegios… ni los médicos… ni…

Miren, decía Paul Kennedy en su magistral libro Auge y caída de las grandes potencias, que el declive se producía por el agotamiento del modelo y del liderazgo, y por los conflictos innecesarios. Algo de eso nos está pasando. Vigo ha dejado de ser la solución de Galicia, la ilusión para las carreras profesionales de los jóvenes, y nos hemos convertido en el problema. Hemos dejado de ser una ciudad simpática y ahora nos peleamos por lo del agua hasta con los de Baiona y Moaña. ¿Creen ustedes que así podremos liderar algo? Algunos han confundido sus intereses con los intereses generales de la ciudad, y como el viejo partido comunista portugués, nos llevan de victoria en victoria hasta la derrota final. Yo no quiero que a mi Vigo me lo salven desde Madrid ni desde Santiago. No necesito de mesías como Pepe Blanco ni Mariano Rajoy. Nuestro Vigo solo tiene salida desde el trabajo duro, el sacrificio conjunto, la administración honrada e igualitaria de los recursos públicos y privados, el ahorro y la educación cualificada. Por cierto, el fracaso escolar ¿también es culpa de Feijoo o las familias tenemos algo que ver en el fracaso de nuestro hijos?

Porque creo en Vigo, creo que los vigueses nos merecemos la verdad y menos tonterías de los lobos de Coruña, Santiago y Madrid. Aquí no hay caperucitas, aquí no hay vírgenes, aquí ha habido algunos que han exprimido el limón hasta la última gota y llevan décadas. Su declive biológico no debe ser el declive social de nuestra ciudad. Necesitamos un cambio generacional, ¡YA!

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